Ford sigue muy de cerca la evolución del automóvil chino y norteamericano
Industria
El futuro de Almussafes, en manos de Trump: Ford no puede vender la fábrica a la marca china Geely sin su visto bueno
Trump no prohíbe a sus multinacionales los acuerdos con marcas chinas, pero sí exige la creación de joint ventures en las que la propietaria debe ser la empresa norteamericana
Hace más de un año que el embajador chino en España, Yao Jing, ya anticipaba el interés de hasta dos grupos automovilísticos chinos por fabricar coches en Valencia, en relación a un posible acuerdo con Ford y la infrautilizada planta de Almussafes.
Para hacernos una idea, para una capacidad de producción hipotética de unos 490.000 coches al año, la fábrica del óvalo está produciendo unos 90.000 coches al año, una cifra ridícula que está costando mucho dinero tanto a Ford como al Estado español, pues los trabajadores tienen un ERTE dentro del mecanismo Red desde hace ya años.
La planta está vacía
Esta situación es similar a lo que ocurre en las otras tres fábricas que tiene Ford en Europa, lo que provoca que la marca del óvalo estaría encantada en llegar a un acuerdo con cualquier fabricante que le quite lastre laboral de encima, independientemente del origen de la misma.
Ford podría ceder el control de parte de Almussafes a Geely
Hoy, los únicos fabricantes en el mundo capaces de alcanzar un acuerdo de este tipo serían Toyota, Hyundai y Kia o las marcas chinas, que por descartes son las únicas que han entrado al trapo, pues son plenamente conscientes de que antes o después van a tener que producir coches en Europa bajo un método tradicional si quieren esquivar los aranceles.
Geely y Ford, viejos amigos
La relación entre Ford y Geely viene de lejos, pues hace años que Geely ya habría llegado a una acuerdo con la marca del óvalo para la compra de Volvo, actualmente en manos de Geely, mientras que más recientemente ha llegado a acuerdos con Renault para adquirir la división de motores Horse, mientras que Ford busca repetir lo que hizo en Turquía y Rumanía con sus fábricas, donde ha acabado alcanzando acuerdos de utilización con la turca Koc.
Ford creó una joint venture con Koc Holding para la explotación de las fábricas de la marca, dando lugar a Ford Otosa, la empresa cuya propiedad se reparten entre Ford y Koc a un 41 %, mientas que el 18 % restante estaría en manos públicas.
La joint venture turca creada por Ford
A cambio, Ford sigue produciendo alguno de sus modelos a bajo coste en las plantas mientras que la firma turca hace lo propio. Ford podría llegar a un acuerdo similar en Almussafes con Geely, pero aquí el Gobierno estadounidense va a tener la última palabra en el acuerdo y ya se ha posicionado en varias ocasiones en contra de este tipo de 'arreglos'.
Trump se lo piensa
De hecho, hace unos meses se habló de que habría vetado un posible alquiler de Almussafes a la marca china MG (Grupo Saic), recordemos que Estados Unidos prohibió la llegada de cualquier vehículo con software o componentes chinos al país en 2025.
Las cosas podrían haber cambiado recientemente, pues Trump ha matizado la prohibición al declarar que podría replanteársela siempre que algún fabricante chino se abra a fabricar en los Estados Unidos y contrate a trabajadores locales, todo con la mayor transparencia, aunque horas después 70 senadores norteamericanos firmaban una carta en contra de abrir su mercado a China.
Por ello, y aunque es muy posible que exista un acuerdo entre Geely y Ford sobre la compra de la zona body 3 de Almussafes en la que se producía el Ford Mondeo, parece complicado que llegue a buen puerto.
El Kuga es el único modelo en producción en Almussafes
Hace ya años que casi todos los fabricantes chinos que operan en España han anunciado la puesta en marcha de fábricas de coches en España para ganar protagonismo, pero a día de hoy la realidad es que solo hay una ensambladora en la Zona Franca por un motivo sencillo: Bruselas todavía no ha aclarado cómo de europeos tienen que ser los coches chinos para que se libren de los aranceles, pues por el momento lo que está claro es que el ensamblaje no es suficiente.
Todo parece indicar que Bruselas obligará a que un 70 % de la producción sea local, incluidos proveedores, pero hasta que no lo aclare Bruselas es difícil, pero no imposible, que ninguna marca china se arriesgue a una inversión de estas características sin un marco legal definido.