Marruecos quiere convertirse en la potencia más poderosa de África
Una amenaza real
Puertos faraónicos, el segundo rascacielos más alto de África… las infraestructuras con las que Mohamed VI quiere tapar la pobreza de su país
Marruecos ha logrado el apoyo de países tan distantes como China, Estados Unidos o Israel y tiene uno de los planes de industrialización más ambiciosos del mundo
Podemos decir que la historia contemporánea de Marruecos comenzaba de nuevo el 10 de diciembre de 2020, durante la primera etapa de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, cuando norteamérica reconocía oficialmente la soberanía del país africano sobre el Sáhara Occidental solo 12 días antes de lograr que Marruecos firmara una declaración histórica con Israel que restablecía las relaciones entre ambos países.
Marruecos conseguía entonces lo que parecía imposible hasta ese momento y gracias a Trump el país árabe firmaba un acuerdo de colaboración con Israel y obtenía su apoyo frente a la comunidad internacional, todo ello manteniendo el soporte de los países del Golfo Pérsico, unos excelentes socios financieros para el país.
Amigo de casi todos
Marruecos ponía en marcha entonces un plan histórico de infraestructuras inédito en todo África con el que aspiraba a convertirse en hub industrial y tecnológico de África y el puente natural entre África y Europa, además de llegar a ser el socio natural de los Estados Unidos para su entrada a África y al mundo árabe...
La torre Mohamed VI de Rabat, el segundo rascacielos más alto de África
La relación entre ambos países se ha reforzado con el regreso de Trump a la Casa Blanca y con el enfrentamiento público existente entre Sánchez y los Estados Unidos, hasta el punto de que el presidente de los Estados Unidos ha llegado a amenazar con llevarse a Marruecos parte de la infraestructura militar que mantiene en España, un país del que ha llegado a decir que «no es de fiar», todo ello entre grandes muestras públicas de apoyo de Trump a nivel internacional, hechos insólitos hasta la fecha.
A partir un piñón
Por si todo esto no fuera suficiente para consolidar la posición de Marruecos, el país africano ha sabido mantener a China como socio comercial de primer orden, de hecho varias empresas del país asiático están poniendo en marcha ya fábricas de baterías para coches eléctricos en territorio marroquí a cambio de derechos de explotación de algunas de las grandes minas de tierras raras por las que también compite los Estados Unidos, que además le están facilitando apoyo militar desde el primer minuto suministrándole armas de fabricación estadounidense.
Marruecos está usando esta posición internacional excepcional para fortalecer el mayor plan de industrialización y modernización de todo África.
Tánger Med va camino de ser uno de los mayores puertos del Mediterráneo
Las obras van desde los tres grandes puertos (Nador, Tánger y Dakhla) con los que pretende convertirse en señor y dueño de la entrada del Mediterráneo y del Atlántico occidental, a una red de desalinizadoras nunca vista, pasando por varias autopistas entre las que se encuentra la que han denominado Trump que cruza el Sáhara de norte a sur, sin olvidar una gran red de trenes de alta velocidad y una mega infraestructura de energías renovables con grandes parques solares y eólicos.
A por la industria española
Todo ello supone un riesgo evidente para la industria española, si lo llevamos al sector del automóvil debemos tener en cuenta que hoy, el coste por mano de obra para fabricar un coche en Marruecos ronda los 100 euros, mientras que en España supera los 800, lo que ha provocado que grandes grupos como Stellantis o Renault tengan ya fábricas en Marruecos. De hecho el país ha pasado de producir menos de 100.000 coches al año a más de 500.000 en menos de cinco años para unos planes que contemplan superar el millón de unidades al año.
Marruecos aspira a producir más de un millón de coches al año
La red de estadios de fútbol para albergar el Mundial de 2030 junto a España y Portugal es la guinda a un plan inquietante para la economía española, el país de Mohamed VI está construyendo actualmente 6 estadios de fútbol de grandes dimensiones en Fez, Agadir, Marrakech, Tánger, Rabat y Casablanca por un valor que ronda los 3.000 millones de euros y en los que aspira a albergar incluso la final del Mundial a costa del estadio Santiago Bernabéu.
Unas inversiones faraónicas para las cuales Marruecos ha contado con el apoyo de instituciones internacionales como el Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Africano para el Desarrollo, a lo que hay que sumar las aportaciones de inversores privados como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Qatar y los créditos blandos que están recibiendo de países como China, España o Francia.