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La eficiencia no exige maniobras complejasEuropa Press

Los trucos de conducción y planificación que realmente funcionan para ahorrar combustible en verano

Gestos sencillos como la anticipación, la velocidad constante y el apagado en paradas reducen significativamente la factura en el surtidor

Durante la temporada estival se concentran la mayoría de los desplazamientos de largo recorrido. Con el precio de la gasolina y del diésel al alza, adoptar ciertos hábitos al volante y preparar adecuadamente el vehículo permite reducir de forma notable el gasto en carburante. La eficiencia no exige maniobras complejas, sino combinar la planificación previa con una conducción fluida.

A la hora de ponerse en marcha, el primer hábito fundamental pasa por iniciar el viaje con suavidad para permitir que el motor alcance su temperatura óptima de funcionamiento. Una vez en carretera, aplicar la anticipación resulta determinante para no malgastar gotas de combustible.

Levantar el pie del acelerador con tiempo si se divisa un semáforo en rojo, una retención o una señal de ceda el paso evita frenadas bruscas y aceleraciones innecesarias. Esta fluidez se complementa con el mantenimiento de una velocidad uniforme y el uso de la marcha adecuada, manteniendo el motor siempre en su rango óptimo de revoluciones.

Asimismo, apagar el motor o dejar actuar al sistema automático cuando una detención supera el minuto resulta mucho más eficiente que mantener el vehículo al ralentí. Por su parte, la gestión del aire acondicionado exige ventilar primero el habitáculo bajando las ventanillas para expulsar el calor antes de conectar el climatizador a una temperatura moderada y orientar los difusores hacia el techo.

Otras claves

La preparación previa al viaje desempeña un papel de igual trascendencia. La planificación de la ruta mediante navegadores permite seleccionar el trayecto más corto o eficiente y esquivar las retenciones de tráfico. En el apartado técnico, revisar la presión de los neumáticos evita que un inflado deficiente incremente la resistencia a la rodadura y dispare el consumo.

Por último, controlar el volumen del equipaje y llevar únicamente la carga imprescindible evita añadir un peso extra que obligue al motor a realizar un esfuerzo superior en cada kilómetro.

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