Los datos oficiales confirmaron el dispar comportamiento de ambos combustibles
Carburantes
El motivo por el que el Gobierno vuelve a aplicar el descuento al diésel, pero no a la gasolina
La explicación a esta brecha no reside en una decisión discrecional del Ejecutivo, sino en la aplicación estricta del real decreto aprobado en junio
El cierre de los datos de inflación de julio por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) ha dejado un escenario inusual para el bolsillo de los conductores españoles. A partir de septiembre, el Gobierno aplicará una bonificación de 20 céntimos por litro de diésel, mientras que los vehículos de gasolina únicamente contarán con una rebaja de cinco céntimos por litro.
Esta diferencia en el precio en surtidor responde a la activación automática de la cláusula de emergencia diseñada para evitar el descontrol de los precios energéticos.
La explicación a esta brecha no reside en una decisión discrecional del Ejecutivo, sino en la aplicación estricta del real decreto aprobado en junio. La normativa fijó una desescalada gradual de los descuentos en el Impuesto de Hidrocarburos que preveía dejar las ayudas en cinco céntimos para todos los carburantes al arrancar el curso escolar.
Sin embargo, el texto incluyó un mecanismo de protección: si la variación anual del IPC de un combustible específico superaba el umbral crítico del 15 %, se congelaría la retirada de ayudas y se activaría de inmediato la bonificación máxima de 20 céntimos.
¿Por qué ocurre esto?
Los datos oficiales confirmaron el dispar comportamiento de ambos combustibles durante el último año. El IPC del diésel se disparó un 15,7 % interanual en julio —rebasando el límite legal por siete décimas—, lo que obligó a activar el tope de ayuda.
En contraste, la gasolina registró un incremento del 7,3 % interanual, quedándose a la mitad del margen exigido para la intervención extraordinaria y manteniendo el calendario ordinario de reducción de subvenciones.
Llenar el depósito roza los 100 euros
Esta intervención diferenciada llega tras seis semanas consecutivas de encarecimiento en las gasolineras, impulsadas por las tensiones en los mercados internacionales. En la actualidad, llenar un depósito medio de 55 litros de diésel cuesta 100,15 euros (21,83 euros más que hace un año), mientras que el mismo repostaje en gasolina alcanza los 93,61 euros.
La aplicación del descuento de 20 céntimos permitirá amortiguar la factura del gasóleo en septiembre, mientras que los conductores de gasolina sufrirán un ligero impacto al recortarse su subvención estival.