Sobrepasar otro coche en autopista también se considera adelantamiento

La barrera de los 100.000 kilómetros marca el momento idóneo para efectuar un chequeo integral

Práctico

Los tres kilometrajes clave en los que debes revisar tu coche para evitar averías de miles de euros

Rebasar los 200.000 kilómetros implica someter al coche a una revisión diagnóstica más exhaustiva

En la vida útil de un automóvil existen barreras de kilometraje que exigen extremar el mantenimiento preventivo. Aunque no existe una inspección oficial única para todos los vehículos, alcanzar los 100.000, 150.000 y 200.000 kilómetros obliga a revisar componentes sombreados por el desgaste para evitar que operaciones rutinarias terminen convirtiéndose en reparaciones muy costosas.

La barrera de los 100.000 kilómetros marca el momento idóneo para efectuar un chequeo integral del vehículo. En esta etapa resulta obligatorio renovar el aceite del motor y la totalidad de los filtros (aceite, aire, habitáculo y carburante), además de inspeccionar el desgaste de las pastillas, discos y líquido de frenos, elementos sobre los que la DGT aconseja una vigilancia continua por razones de seguridad.

Asimismo, en esta franja es preciso supervisar el estado de la suspensión, los amortiguadores y el desgaste de los neumáticos. Sin embargo, la intervención más crítica entre los 100.000 y los 150.000 kilómetros radica en la sustitución de la correa de distribución según las pautas de cada fabricante, un cambio preventivo para evitar roturas que destruyan el motor en marcha.

Al alcanzar los 150.000 kilómetros, el protocolo exige reiterar estas comprobaciones con especial atención al deterioro de la amortiguación.

Rebasar los 200.000 kilómetros implica someter al coche a una revisión diagnóstica más exhaustiva. Además del cambio de lubricantes y filtros, los mecánicos deben examinar el circuito de refrigeración, los manguitos, la batería, las correas auxiliares, el sistema de dirección y la presencia de posibles fugas de fluidos.

Estimación de precios

En cuanto al apartado económico, una revisión básica de mantenimiento oscila habitualmente entre los 200 y los 240 euros, de acuerdo con los datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

El presupuesto final dependerá de las piezas que requieran sustitución, elevándose considerablemente en el caso de operaciones complejas como el cambio de la distribución o la renovación del sistema de amortiguación.

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