El ámbar va a desaparecer de los semáforos

El ámbar va a desaparecer de los semáforos

Seguridad vial

La DGT está dispuesta a cargarse los semáforos en ámbar

Aunque parezca mentira, este color origina situaciones de peligro en las carreteras y la Dirección General de Tráfico quiere eliminarlo de los semáforos

Los datos recientes de siniestralidad en España reflejan que las cosas no van bien en materia de seguridad vial, especialmente en el capítulo de atropellos de peatones y bicicletas.

Para los segundos, la DGT ha cambiado cosas importantes del Reglamento de Circulación, como que por ejemplo ahora tienen que circular siempre con casco y que los coches deben dejar una distancia lateral de 1,5 metros para adelantarlos.

Protección efectica

En paralelo, otra de las principales novedades afecta a los semáforos, de acuerdo con el nuevo Reglamento de Circulación se prohíbe una de las dos posiciones de los semáforos cuando están en ámbar.

La clave está en proteger a los peatones

La clave está en proteger a los peatones

En este caso se trata del ámbar intermitente para los vehículos, que permite pasar a los coches aunque con la precaución de ceder siempre el paso a los peatones que pasen en ese momento por el cruce, es decir por el paso de peatones.

En este caso, el color ámbar intermitente significa eso, precaución y pasar despacio, el problema es que los conductores confunden esta posición con el ámbar que se ilumina en los semáforos cuando están a punto de ponerse en rojo y advierte a los conductores de que deben frenar.

Hay que frenar, no acelerar

En este caso el problema es que en lugar de frenar, los conductores aprovechan para acelerar para que les de tiempo a pasar. Esto provoca la tormenta perfecta entre conductores y peatones, pues los primeros ven el ámbar y aceleran mientras que los peatones ven el muñeco en verde y pasan confiados de que o viene ningún coche.

El problema es que pese a que la DGT quiere cambiarlo ya, los ayuntamientos de numerosas ciudades españolas ya le han dicho a la DGT que necesitan un periodo mínimo de un año para adaptar los semáforos, pues este cambio afecta a todos los cruces y a la regulación de todas las calles de las ciudades, por lo que hay que volver a ajustarlos para su correcto funcionamiento.

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