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Eva Pérez BechEl Debate

Eva Pérez Bech (1968-2025)

En nombre de los trasplantados de hígado

Contribuyó a la mejora del acceso a los tratamientos para las enfermedades y trasplantes hepáticos, así como de la prevención de dichas enfermedades

A Eva Pérez Bech le fue detectada la hepatitis B a la edad de once años. Ya había antecedentes familiares: ella tenía tres años cuando su propia madre falleció de una variante fulminante de la enfermedad. Pese a todo, tal y como afirmó en una entrevista concedida a la publicación de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (Fneth), de la que fue presidenta, que estaba «eternamente agradecida porque no viví en una burbuja de niña enferma: tan solo sabía que tenía un bichito dormido en el hígado que debía ser controlado para que no despertara…».

Nació en Sevilla en 1968 y falleció el 14 de septiembre de 2025

Eva Pérez Bech

Presidenta de la Federación de Trasplantados Hepáticos

Técnica superior de Administración y Finanzas, desde 1995 estuvo comprometida en el asociacionismo de los trasplantes, desempeñando, entre otros cargos, los de presidenta de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos y vicepresidenta de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica.

Mas, a la edad de 27 años, el bichito en cuestión despertó, justo cuando esta técnica superior de Administración y Finanzas atravesaba por un gran momento tanto en el plano personal como profesional. Era 1995 y «por recomendación de mi médico comencé a colaborar de forma voluntaria con el hospital, con otros pacientes, es lo mejor que podía hacer… Me fui involucrando poco a poco, me enganchó». Así empezó en el mundo del activismo del trasplante de hígado: primero en Sevilla, y más adelante en otros puntos de España por petición de la Organización Nacional de Trasplantes –le había pedido a ella y a otras personas tareas de coordinación de asociaciones locales– hasta alcanzar la presidencia de la Fneth.

La otra organización en que Pérez Bech dejó su impronta fue la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica, de la que fue vicepresidenta hasta su fallecimiento. Desde allí, saludan el «papel crucial en los avances conseguidos en la humanización de la sanidad, en el modelo exitoso de trasplantes de nuestro país, en la investigación en salud, la visibilidad y reconocimiento de la discapacidad orgánica y la mejora del acceso a los tratamientos para las enfermedades y trasplantes hepáticos, así como de la prevención de dichas enfermedades».

También recalcan que «defendió siempre el acceso equitativo a los medicamentos innovadores y la necesidad de reforzar las políticas preventivas y de acompañamiento». Si los trasplantados de hígado en España gozan hoy de mejores condiciones de tratamiento es gracias a la entrega de personas como Eva Pérez Bech.