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Dick CheneyEl Debate

Dick Cheney (1941-2025)

Un vicepresidente muy poderoso

Político práctico donde los hubiera, encarnó, sin embargo, las fallidas implicaciones estadounidenses en las guerras de Afganistán e Irak

Nació el 30 de enero de 1941 en Lincoln (Nebraska) y falleció el 3 de noviembre de 2025

Richard Bruce Cheney

Vicepresidente de Estados Unidos

Empezó su andadura política en la Administración Nixon antes de convertirse en uno de los principales funcionarios del breve mandato de Gerald Ford. Fue representante por Wyoming entre 1978 y 1988, secretario de Defensa entre 1989 y 1993 y vicepresidente de Estados Unidos entre 2001 y 2009.

Sí, fue Richard Bruce Cheney, a la sazón vicepresidente de Estados Unidos quien, el 26 de agosto de 2002, empezó a sentar las bases de la invasión de Irak, con un discurso en el que desestimó la eficacia de los inspectores de armas de la Organización de Naciones Unidas al afirmar rotundamente: «No cabe duda de que Sadam Husein posee armas de destrucción masiva y que las está acumulando para usarlas contra nuestros amigos, contra nuestros aliados y contra nosotros». Sí, fue Cheney quien aseguró que existían vínculos entre Irak y Al Qaeda. Y fue Cheney, a quien los atentados del 11 de septiembre de 2001 transformaron para siempre, quien tranquilizó a los senadores: «Creo que seremos recibidos como libertadores».

Si bien ninguna de estas afirmaciones resultó ser cierta, Cheney nunca expresó arrepentimiento por la guerra de Irak, lo que llevó a algunos a especular que podría haber tenido una agenda oculta. Cuando Halliburton –empresa energética que presidió durante los años 90– obtuvo importantes contratos para ayudar a abastecer al Ejército estadounidense en Irak en 2003, se insinuó que Cheney había priorizado sus intereses comerciales, los estadounidenses y los personales. Tampoco resultó ser cierto.

Mas es indudable que Cheney fue el principal inspirador político de aquella guerra que muchos calificaron de preventiva. El momento supuso el punto culminante de la influencia de los 'neoconservadores' en la política exterior norteamericana. Las fuentes intelectuales las bebió Cheney, durante sus breves pasos por Yale, del universitario Holt Bradford Westerfield, que defendía la idea de la fuerza, incluso la brutalidad, y que atacaba sin tregua cualquier forma de derrotismo intelectual frente al enemigo de entonces, la Unión Soviética.

Las empezó a aplicar junto a Donald Rumsfeld, de quien fue mano derecha durante la primera etapa del primero en el Pentágono en el breve mandato de Gerald Ford. De esta manera, ambos se situaron a la vanguardia de la lucha contra la política de distensión hacia Moscú impulsada por Henry Kissinger, entonces secretario de Estado. Esta era la misión del equipo creado bajo su patrocinio y compuesto por futuros neoconservadores como Richard Pipes y Paul Wolfowitz. Mandaron entonces y mandarían más a principios de este siglo.

Entre tanto, Cheney, que fue, siempre bajo Ford, el más joven jefe de Gabinete de un presidente de Estados Unidos y que, pocos años después, resultó elegido miembro de la Cámara de Representantes por Wyoming, aprovechó el largo periodo en el Capitolio –con episodios discutibles, como cuando votó en contra de una resolución que pedía la liberación de Nelson Mandela– para consolidar las ideas 'neocon' y crearse una sólida red de apoyos en Washington. Su primer gran momento llegó en 1989 al ser designado secretario de Defensa por el presidente George H. W. Bush, a quien había conocido siendo un joven funcionario de la Administración Nixon.

Esta vez el enemigo a batir ya no era la Unión Soviética. La amenaza principal se había trasladado a Oriente Medio, concretamente a Irak. La anexión de Kuwait por las tropas de Sadam Husein dio a Bush padre y a Cheney la oportunidad de demostrar que Estados Unidos no toleraría alteraciones de ningún mapa cuando sus intereses vitales estaban en juego. El secretario de Defensa, no sin algún altercado con el entonces jefe de Estado Mayor, el general Colin Powell, coordinó con éxito la acción militar de Estados Unidos y sus aliados. Kuwait fue liberado, pero él nunca aclaró por qué en 1991 se negó a derrocar a Husein y doce años más tarde fue el principal promotor de aquella tarea.

Principal, porque cuando en 2000 fue elegido vicepresidente junto a George Bush hijo, se convirtió en uno de los vicepresidentes más poderosos de la historia estadounidense y no solo en política exterior: era Cheney, político práctico donde los hubiera, quien pilotó, sin ir más lejos, las primeras bajadas de impuestos. Si bien su nombre quedará vinculado para siempre a Irak y Afganistán.