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Xabier AzkagortaEl Debate

Xabier Azkagorta (1952-2022)

Nadie es profeta en su tierra

Tras una discreta pero digna carrera en varios banquillos españoles clasificó a la selección de Bolivia al primer y único Mundial de su historia

Nadie es profeta en su tierra. Seguro que el viejo dicho habitó a Xabier Azkagorta Uriarte el 27 de junio de 1994. Aquel día, en el estadio Solder Field de Chicago se enfrentaban dos selecciones en la fase de grupos del Mundial de Fútbol de Estados Unidos. Ambas, entrenadas por dos vascos: la de España, por el vizcaíno Javier Clemente; la de Bolivia, por el guipuzcoano Azkagorta. Ganaron los de Clemente por 3 goles a 1. Pero era lo de menos.

Nació en Azpeitia el 26 de septiembre de 1953 y falleció en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) el 13 de noviembre de 2025

Xabier Azkagorta Uriarte

Jugador y entrenador de fútbol

Licenciado en Medicina, su carrera en los campos de juego fue truncada por diversas lesiones. De allí pasó a los banquillos. Falleció víctima de una dolencia cardíaca.

Lo de más: por primera vez en su historia, la selección de fútbol de Bolivia alcanzaba la fase final de un Mundial de fútbol. Y el mérito correspondía al entrenador nacido en Azpeitia. La euforia desatada por Azkagorta en el país andino llegó hasta el punto de que el entonces presidente de la República, Gonzalo Sánchez de Lozada, le ofreció ser ministro de Educación, Sanidad y Deportes.

El interesado declinó amablemente el ofrecimiento y siguió con su carrera por tierras iberoamericanas: la siguiente selección que pastoreó fue la de Chile, de un nivel superior a la de Bolivia. Sin embargo, en esta ocasión, y pese a vencer la Copa Canadá, la suerte no estuvo del lado de Azkagorta, que fue despedido. Tomó entonces rumbo a Japón, donde, de alguna manera, se repitió la operación: tras una fase inicial de éxitos al frente del Yokohama Marinos, una mala racha precipitó su salida.

Fue entonces cuando Florentino Pérez y Jorge Valdano le rescataron para ser «embajador» del Real Madrid en Iberoamérica, para abrir las escuelas del club blanco. Después, lo intentó, de nuevo sin éxito, en el club mejicano Chivas antes de regresar a Bolivia, donde retomó las riendas de la Selección y entrenó a varios equipos antes de retirarse definitivamente en 2020. Su reputación en los banquillos había aflorado en la Liga española en los ochenta, rigiendo los destinos del Español, el Valladolid, el Sevilla y el Tenerife, donde trajo a Fernando Redondo al fútbol español. Discreto y digno. Y siempre con su inconfundible bigote.