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Blanca Elío (1943-2026)

Desempeñó un papel estelar en la familia Ybarra

Era de una familia carlista que formó parte de la plana mayor de Don Carlos el pretendiente

Nació en Pamplona el 24 de diciembre de 1943 y murió en Madrid el 18 de julio de 2026

Blanca Elío y Gaztelu

De familia carlista, enteroncó con una dinastía liberal al casarse con Juan Antonio Ybarra Ybarra, hijo mayor de Javier Ybarra Bergé, que fue secuestrado y asesinado por ETA. Ella tuvo una gran influencia en su familia política.

Blanca Elío no nació un día cualquiera. Nació en la Nochebuena de 1943, en una elegante habitación del palacio de Elío en la calle Taconera 6 de Pamplona, mientras su familia cantaba el villancico de La Mula: «Tengo que andar con cuidado/piensa la mula/pues llevo sobre mí a María y al Niño/y tengo que darme prisa y encontrar un lugar».

Blanca sintió desde la cuna el ambiente cristiano y familiar que le rodeaba y, al parecer, fue aquella misma noche, cuando tuvo su primer sentimiento de pertenencia a su familia, un antiguo señorío medieval con grandes extensiones de terreno que, siglos más tarde, con Joaquín Elío y Ezpeleta, 1er duque de Elío a la cabeza, formó parte de la plana mayor de Don Carlos el pretendiente.

En su biografía sobre el general Espartero, dice el conde de Romanones que «el carlista no cambia, es siempre el mismo, no va de un campo al contrario; acostarse monárquico y ver la luz del nuevo día republicano no reza con ellos». El espíritu de familia no solo sobrevive gracias a los vivos. También a los muertos. En eso consistía el carlismo y Blanca Elío supo adaptarlo a la vida cotidiana. Cuando el 7 de octubre de 1965 se casó con mi hermano mayor, Juan Antonio, los carlistas vieron aquella boda como una bonita oportunidad para redimir a los Ybarra liberales de lo que el piadoso jesuíta padre Cortézubi denominaba «pecados típicamente bilbaínos», relacionados con la adoración al dinero.

Antes de la boda, los Ybarra teníamos como referente a un carpintero de San Francisco de California, James W. Marshall, quien, en 1848, descubrió cantidades ingentes de oro y, a partir de entonces, surgió la fiebre del oro. A los Elío, sin embargo, les parecía más interesante la figura de otro carpintero, José, al padre de Jesús. Blanca Elío desempeñó en la familia Ybarra un papel estelar: introdujo formas y modos más elegantes, anti burgueses, suavizó los modos vizcaínos de expresarnos y el recuerdo que tengo de aquellos años de juventud fue cómo cuidó a mi madre cuando padeció un cáncer y cómo mi madre mandaba señales para que fuese ella, Blanca, la que le acompañara durante sus tristes noches de hospital.

Todos los domingos por la mañana, Marcelina Arteche, la cocinera de mis padres, nos preguntaba si venia a comer «la señorita Blanca». Y cuando venía, Marce se presentaba en el comedor con su elegante aspecto de vizcaína de Ibarranguelua y socia del Athletic, con su cofia y delantal de la tienda de Maria Luisa de Las Arenas, vestida como una princesa de caserío, con los huevos a la carlista para Blanca sobre la bandeja de plata que regaló a mis tatarabuelos la duquesa doña Jacinta, mujer del general Espartero.

El funeral por su alma se celebrará el 9 de septiembre a las 20.45 horas en San Fermín de los Navarros. Calle Eduardo Dato, 10 (Madrid).