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Ángel Arroyo Lanchas, en una imagen de archivo

Ángel Arroyo (1956-2026)

Devolvió el orgullo al ciclismo español

Su podio en el Tour de 1983 fue el primero alcanzado por España en 9 años, pero se quedó sin la Vuelta de 1982 por un polémico dopaje

Nació en El Barco el 2 de agosto de 1956 y falleció en Ávila el 4 de octubre de 2026

Ángel Arroyo Lanchas

Ciclista

Ciclista profesional entre 1979 y 1989, venció la Vuelta a Irlanda en 1977 –siendo aún aficionado– y la Vuelta a los Valles Mineros dos años más tarde. Quedó segundo en el Tour de Francia de 1983.

El 24 de julio de 1983 marcó un pequeño pero significativo hito para el ciclismo español: por primera vez desde 1974 –el bronce de Vicente López Carril– un español subió al podio del Tour de Francia. El agraciado era el abulense Ángel Arroyo Lanchas, segundo de la edición de la Grande Boucle de aquel año por detrás del galo Laurent Fignon.

Durante la competición se había ilustrado al ganar la contrarreloj del Puy-de-Dôme por delante de su compañero de equipo –Reynolds– Pedro Delgado. Su segundo puesto la víspera del final en otra contrarreloj, que transcurrió en los alrededores de Dijon, capital de Borgoña, por detrás de Fignon, le permitió subirse al podio final en los Campos Elíseos. Fue en esa ocasión cuando el Reynolds de Arroyo y Delgado, bajo la batuta de José Miguel Echávarri, empezaba a despuntar en Europa: el Tour de 1983 había supuesto el acta de nacimiento de una generación, la que precedió a la de Miguel Induráin.

Mas Arroyo había llegado a Francia con un borrón: en la Vuelta a España, se colocó líder de la clasificación general tras la décima etapa y, gracias al control que el equipo Reynolds ejerció sobre la carrera y a una victoria en la contrarreloj, acabó imponiéndose en Madrid. Dos días después de la llegada, se anunció el positivo por metilfenidato de cuatro corredores, entre ellos Arroyo. Este último y su equipo defendieron su inocencia y solicitaron un nuevo análisis, que confirmó el resultado positivo. Arroyo fue despojado del título y relegado al decimotercer puesto en favor de Marino Lejarreta.

Siempre defendió su inocencia y nunca superó la retirada del título. «Fue una maniobra clarísima… Lo he dicho hace poco: el que me hizo el control antidopaje en la Vuelta de 1982 era un judas, igual que Marino Lejarreta. Lo nuestro era defendible al 100 por 100. Y no se hizo nada», declaró en una entrevista publicada el pasado año por Diario del Triatlón.

Hubiera sido su única victoria en una de las tres grandes vueltas por etapas. En el resto de su carrera solo pudo vencer la Vuelta a Irlanda en 1977 –siendo aún aficionado– y la Vuelta a los Valles Mineros dos años más tarde. Bien es cierto que le pudo la mala suerte: baste decir que, en las ediciones del Tour de 1986, 1987 y 1988, se vio obligado a abandonar. En 1989 dejó para siempre el ciclismo profesional.