Llámame imbécil
El Gobierno no solo privilegia a Cataluña de manera escandalosa al dictado de un golpista inhabilitado, sino que además pretende que aplaudamos
Unos padres de familia numerosa, ya en edad provecta y dueños de una magnífica finca, reúnen a su prole para informarles de sus disposiciones testamentarias. Uno de los vástagos se ha distinguido por ser un manirroto y por mantenerse gracias a aportaciones de sus hermanos. Además, ese hermano díscolo ha desafiado la autoridad paterna y la armonía de hogar común, proclamando en plan chuleta altivo que no le gusta vivir bajo el mismo techo con el resto de sus hermanos. Él se siente superior. Así que ha decidido levantar a la brava un muro dentro de la casa de todos para disfrutar de sus propias habitaciones, que exige además que sean las más espaciosas y con mejores vistas.
A pesar de semejantes antecedentes, los padres van y deciden de manera arbitraria que ese hijo insurrecto, desafiante y problemático se llevará el 30 % de una herencia a repartir entre 13 hermanos, dándole así una prima escandalosa sobre todos los demás. Pitorreándose de los hijos a los que han agraviado, los padres intentan contener el enfado general con este peregrino argumento: «No os quejéis, que todos vais a salir beneficiados. Aquí no se ha favorecido a nadie».
Esto es exactamente lo que nos están haciendo Don Pedro y Marisu a todos los españoles que tenemos la desgracia de no formar parte de alguno de los tres pueblos elegidos: el catalán, el vasco y el navarro.
Soy un español que vive en Madrid de origen gallego. Si acaba saliendo adelante la escandalosa financiación que quiere imponernos el golpista Junqueras y que Sánchez ha acatado, cada catalán recibirá 507 euros más por cabeza, frente a una subida de 409 para un madrileño y de solo 89 euros para un gallego. ¿Por qué? ¿Son los madrileños y los gallegos españoles de inferior categoría que los catalanes? ¿Por qué le dan tan solo 122 euros más a cada aragonés, frente a 507 más para cada catalán, si estamos hablando de dos regiones limítrofes?
¿Qué choteo es este? ¿Cómo puede aceptarse que la financiación de las comunidades autónomas la decidan en una negociación bilateral a escondidas Sánchez e Illa con un golpista condenado a 13 años de cárcel, que está inhabilitado, que no ocupa cargo público alguno y que lidera un partido antiespañol que en las últimas elecciones catalanas fue la cuarta fuerza más votada y obtuvo 6 diputados menos que la suma de PP y Vox?
¿Cómo puede imponer cómo se reparte el dinero en un país de 49,4 millones de españoles un partido que solo cuenta con 430.000 votos? ¿Por qué permitimos que Sánchez e Illa compren sus poltronas con los fondos de todos, en un claro acto de prevaricación?
¿Es justo un modelo con el que la financiación media en España sería de 3.300 euros por habitante, pero que daría a cada catalán 4.700 euros? (cada vasco y navarro recibirían todavía más, 5.500, merced un cuponazo fiscal que jamás tienen el detalle de agradecernos, si no más bien todo lo contrario: cansino y perpetuo victimismo).
A la vista de semejante agravio, ¿qué nos dice a los españoles nuestra estrafalaria, desenvuelta y casi ininteligible ministra de Hacienda? Llamándonos imbéciles con todas las letras, Marisu de Triana afirma que «con la nueva financiación no hay ningún tipo de privilegio ni trato de favor para Cataluña» y que «no existe ningún pacto bilateral» (aunque el nuevo modelo es un trágala dictado por ERC en un mano a mano con el PSOE).
«Todo el mundo sale ganando», nos consuela la ministra de Hacienda. Claro, Marisu, claro... y si unos padres regalan a uno de sus hijos un Ferrari, a otro un Seat Ibiza y a un tercero un patinete eléctrico, los tres salen ganando, pero uno gana muchísimo más que los otros, ergo existe una discriminación evidente.
Pero resulta infructuoso aplicar la razón contable, porque todo esto atiende a un cutre chantaje político que ha sido aceptado por un partido felón con España: el PSOE.
Mientras Sánchez, un presidente achicharrado y de salida, nos pone a trabajar para Junqueras, en las televisiones solo se ve a Julio Iglesias y sus garotas chapoteando en bañador. Y mañana ya es viernes, cañitas, Netflix y a la igualdad de todos los españoles que le vayan dando, que eso es muy aburrido.
(Por cierto: ¿No habría que ir defendiendo en voz alta en algún discurso, Majestad, el principio de la igualdad de los españoles, artículo 14 de la Constitución? ¿O es que aquí ya da todo igual?).