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Desde la retaguardiaMiquel Segura

Desayuno (sin diamantes) con un politólogo mallorquín de mirada amplia y cautelosa

Un año en política puede ser una eternidad. Vox no es inmune y el PP por supuesto tampoco. Ojo a los segundos y terceros niveles. No serán, las que vienen, unas elecciones para contentar a los amiguetes ni para cumplir con los «compromisos»

La mañana es algo fría y las plantas del jardín rezuman los restos del rocío nocturno. Desayuno con un politólogo mallorquín experto en relaciones internacionales y-curiosamente- en política de base, el intrincado tablero del poder más cercano y -aparentemente- más accesible. Hablamos, cómo no, de la guerra y de sus consecuencias económicas, que ya padecemos en Mallorca. Me explica, con aires de confidencia, algo que yo siempre tuve muy claro: para Israel esta es una guerra de supervivencia, como todas las que ha mantenido desde 1948. Por eso un 87 % de los israelíes apoya la ofensiva de Netanyahu, cosa que no ocurrió cuando la guerra de Gaza. El ejército israelí está aniquilando uno por uno a los jerifaltes del teocrático régimen de Irán y tiene casi desmanteladas las instalaciones nucleares. Dentro de poco, Irán ya no será un peligro para la existencia del estado hebreo, así que pronto podría llegar el momento de levantar el pie del acelerador. Por su parte, Trump ya anda buscando la manera de encontrar una salida al conflicto. Él no fue a la guerra para evitar que Norteamérica desapareciese del mapa, así que la suya no es una cuestión de supervivencia.

De momento, sin embargo en España -y aquí entramos nosotros, los isleños- tendremos que capear el temporal económico que se nos ha venido encima y que nadie podía prever hace apenas tres semanas.

-Tú escribiste que a Sánchez y al PSOE les tocó la lotería con esa guerra -son palabras de mi anfitrión mientras rompe con la punta de los dedos, delicadamente, uno de los extremos de su croissant- y acertaste de lleno. De aquí hasta las elecciones el odiado presidente volverá a convertirse en el gran repartidor. Combinará el «No a la guerra» -¿es que alguien pregona el sí?- con generosas derramas. Es algo que deberá tener en cuenta la derecha y, aquí entre nosotros, muy especialmente el Govern de Prohens. No solamente habrá que tratar de neutralizar esta política de Papá Noel- aunque, al final, la fiesta la pagamos los currantes- sino que será preciso romper el discurso de «el socialista bueno que ayuda a los pobres cuando los ricos provocan sus guerras solo para enriquecerse todavía más».

De aquí hasta las elecciones Sánchez volverá a convertirse en el gran repartidor. Combinará el «No a la guerra» -¿es que alguien pregona el sí?- con generosas derramas

-Ese es asunto mediático y también lo escribí yo hace unos días, ya me perdonarás.

-Pues ahí vamos y no deberíamos menospreciar el peligro que representa un Sánchez redivivo por el vuelco que ha dado el panorama internacional. Como en la selección nacional de fútbol, quizá habrá que convocar a «jugadores» más agresivos.

-Y templar bien la política de pactos. Porque Vox sigue con sus extravagancias. Eso de traducir los topónimos...

Aquí mi interlocutor, avezado en mil batallas, adoptó un tono cauteloso. “No olvides -me dijo- que los próximos comicios autonómicos en Baleares podrían coincidir con las elecciones generales. Hay territorios inexplorados en la política balear y esa es una lección que el centro derecha debería tener muy presente. Repasa los resultados de las elecciones en Castilla-León fijándote muy especialmente en las opciones minoritarias, las que obtuvieron algún escaño y las que no. Podrás sacar alguna conclusión muy interesante.

Un año en política puede ser una eternidad. El mundo de hoy cambia de un día para otro y el efecto mariposa es cada día más frecuente. Es lo de aquel refrán mallorquín, que voy a traducir: «Donde parece que no puede llover es donde más abundan las goteras». Vox no es inmune y el PP por supuesto tampoco. Ojo a los segundos y terceros niveles. No serán, las que vienen, unas elecciones para contentar a los amiguetes ni para cumplir con los «compromisos».