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en el recuerdoAlfonso Ussía

Clasificaciones

No todos los padres españoles tienen la suerte de Esther Palomera, la sagaz periodista sanchista y antigua amiga, que colocó al niño en el PSOE y le va bastante bien. El resumen no es otro que nuestro desarrollado sentido de la relatividad y la oportunidad

Dos tablas clasificatorias han coloreado nuestras miradas en los últimos días. Las han coloreado, porque se adornan con las banderas de todos los países de Europa y la presencia de la nación más europea de cuantas existen, que es Israel. En esas tablas, España figura la antepenúltima en la menos trascendente, y líder destacada, en la más importante.

La primera a examinar es la más frívola. La clasificación del Festival de la Eurovisión, esa descomunal y carísima horterada que abandonó su sitio y su interés hace dos decenios, más o menos, o menos o más. Luxemburgo, que es un Principado serio y rico, no ha acudido a la cita de la Europa que berrea por la carestía de la inscripción. España fue representada por un cantante, por llamarlo de alguna manera, del Régimen imperante, un juglar entre sanchista y podemita apellidado Cantó, que cantó fatal según me informan. Cantó mal una composición rebosada de ñoña cursilería, y los jurados internacionales, con enorme generosidad, terminaron por conceder a la canción de Cantó 6 puntos, «six points», situando a sus gorgoritos en la posición tercera empezando por la cola.

Desde que Massiel en 1969, como última ganadora, entregó los premios con aquel espeluznante abrigo de chinchillas, España y el Festival de Eurovisión, que según Pedro Sánchez es un importante acontecimiento cultural, han experimentado la dureza de dos caminos para nada coincidentes.

Como el gran escritor inglés Saki con las posibilidades económicas, según recoge el formidable humorista francés Pierre Daninos en su Daninoscopio. «Vivo de tal modo por encima de mis posibilidades que por decirlo de alguna manera, vivimos aparte». Propongo para el año que viene a Rociíto, y a ver qué tal.

En la segunda tabla de clasificación España es líder y aventaja con amplio margen de puntos a su inmediata nación seguidora, Grecia. Se trata de la tabla de Desempleo Juvenil en Europa.

Nuestra nación, esquilmada y arruinada por un Gobierno del Frente Popular, socialista y comunista, manda en Europa en desempleo juvenil. Sobra el dinero para pagar ministros innnecesarios, miles de asesores de confianza, presupuestos ministeriales para chorradas, guarraditas y obsesiones sexuales, derroches del dinero público para trasladar de un lado al otro al presidente del Gobierno y a su joven y agraciada esposa, la catedrática, millones de euros para agradecer a Mohamed la invasión de Ceuta y Melilla, pero no hay dinero para que los jóvenes tengan un trabajo digno y asegurado. España encabeza esa clasificación deshonrosa y deshonesta con el 40,78 % de desempleo juvenil, seguida por Grecia que presenta un 35 % y la tercera clasificada, o medalla de bronce, Italia con el 29,7 %. En el último lugar de la clasificación figura Alemania con un 6,1 %. No siempre el primer clasificado es el mejor, y aquí se demuestra sin ventana para la discusión.

No todos los padres españoles tienen la suerte de Esther Palomera, la sagaz periodista sanchista y antigua amiga, que colocó al niño en el PSOE y le va bastante bien. El resumen no es otro que nuestro desarrollado sentido de la relatividad y la oportunidad. Encabezamos la marcha hacia el abismo del futuro y cerramos la clasificación en el «importante acontecimiento cultural y musical».

Ni 2030, ni 2050 ni monas de Pascua. Con más del 40 % de nuestra juventud en paro, la estúpida cursilería de las agendas es una estrategia para seguir engañando a los imbéciles, que al decir de Santiago Amón, fue el acuñador de la sentencia tantas veces recordada sin citar al autor de la misma, «En España no cabe un imbécil más». Pues sí, mi querido, añorado e inolvidable profesor. Desde su muerte brutal en accidente de helicóptero en La Cabrera hasta hoy, en España han nacido, crecido, no educado, medrado y gobernado miles y miles de imbéciles que han convertido nuestra maravillosa nación en una pocilga de odio y de ladrones.

El futuro y España, como en el pensamiento de Saki, viven aparte.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 25 de mayo de 2021