Sospechas
Se sabrá cuando mis biznietos estén a punto de palmarla. Pero aquí, además de la orden de detención del Supremo, ha existido pacto, promesa, inversión, interés y trampa. Y en la trampa cayó el cobarde fugitivo de Waterloo. 'Incumpransipla'.
Me ha producido una enorme satisfacción la detención del forajido cobarde en Cerdeña. Pero no me considero aliviado del todo. Días atrás, además de vejar y humillar a la bandera de España, el Gran Mentiroso se reunió con el presidente de la Generalidad de Cataluña. Una reunión de igual a igual, lo que constituyó una segunda vejación y humillación a España. Es sabido, y demostrado con hechos, palabras y manifestaciones, que los diferentes grupos separatistas de Cataluña se aborrecen entre ellos.
Los de Aragonés odian a los de ERC, los de ERC les devuelven multiplicado por dos el odio a los de Aragonés, unos y otros recelan de la CUP y de Podemos, que tampoco van de la mano, y el catalanismo más numeroso, el magrebí, considera que los catalanes, separatistas o constitucionalistas, son unos advenedizos porque Cataluña pertenece a los moros y los senegaleses, que no se llevan. Y entre ellos, los moros marroquíes no toleran a los argelinos, y unidos en el desbarajuste mental del Magreb, recelan de los yihadistas y talibanes. Para colmo, lo que colocaba a Barcelona en una cercanía de la modernidad en el futuro, se lo han fumigado la alcaldesa Colau y los de la extrema izquierda republicana. La ampliación del aeropuerto del Prat para no molestar a una serie de patos y gansos que anidan en los humedales inmediatos. No estoy escribiendo historietas. Cataluña, hoy por hoy, está siendo gobernada y dirigida hacia el desastre por un separatismo irreconciliable.
El forajido que mancha sus calzoncillos con excesiva frecuencia, el peculiar caganer que huyó de España escondido en el maletero de un coche después de proclamar la separación de España de la República Catalana, vigente durante siete segundos, se instaló en Waterloo, y allí ha vivido de gorra a costa de los contribuyentes durante cuatro años. De los contribuyentes y de su amigo empresario Matamala, que ha retornado a Gerona harto de pagar facturas de mejillones. Hace poco, y a pesar de ser parlamentario europeo, a petición del Tribunal Supremo de España se le retiró la inmunidad. Y como además de chulo es tonto, en lugar de restar en Waterloo y compartir con su Corte y sus amigos flamencos su insuperable sentido del humor, voló a Cerdeña, donde la Policía italiana, le ha trincado.
Ya se habla en España de un posible indulto, lo cual es inviable porque para indultarlo tiene que ser previamente juzgado y condenado. Está por ver si la Justicia italiana determina una pronto extradición o los recursos que interponga su abogado etarra Boye retrasan su entrega a la Justicia española.
No obstante, la sospecha crece. Y me temo que han sido los suyos, los que hoy lidera el nada líder Aragonés, los que le han preparado la trampa. El fugitivo con colitis es una carga para el partido del 3%, como lo es Pujol, que se llevaba el 2% de cada 3%, y disfrutaba de herencias puntuales. El padre y el abuelo de Pujol fallecieron en diferentes ocasiones, pero sus resurrecciones no interesan ni en Montserrat. Y se dice que también podría estar detrás de la operación de captura de la gallina peluda.
Pujol todavía manda mucho en Cataluña y sabe demasiado de personas y datos que amparados en el disfraz del doble juego le llenaron las cuentas corrientes en Andorra de millones de euros. Algún conde sabe de esto.
Porque no se entiende que sea tan imbécil la gallinácea como para presentarse en Italia con su inmunidad suspendida. Para mí, que los organizadores del evento en Cerdeña, han sido sus compañeros de partido, los mismos que avisaron a la Policía italiana de la llegada del excremental ejemplar gallináceo.
Se sabrá cuando mis biznietos estén a punto de palmarla. Pero aquí, además de la orden de detención del Supremo, ha existido pacto, promesa, inversión, interés y trampa. Y en la trampa cayó el cobarde fugitivo de Waterloo. Incumpransipla.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 25 de septiembre de 2021