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en el recuerdoAlfonso Ussía

El sindicado

«El hombre es el único mamífero que roba la leche a otras especies». Se llama Sergio García Torres, es director general, percibe 80.000 euros al año, y está sindicado. Lo último nos alivia y tranquiliza

Es de Podemos y dice llamarse Sergio García Torres. Por lógica deductiva, si dice llamarse Sergio García Torres, tenemos que dar por bueno que se llama Sergio García Torres. Su cargo oficial es de alto rango. Director general de Derechos de los Animales. Una Administración que carezca de una Dirección General de Derechos de los Animales carecería de sentido histórico. Percibe al año, en contraprestación a su fundamental labor, 80.000 euros, que se me antojan pocos euros para la gran cantidad de animales cuyos derechos defiende. Sólo los derechos, no los deberes, que en ese aspecto los animales son bastante frescos.

Don Sergio no sólo defiende los derechos de los animales. Se entrega de cuerpo y alma a meditar respecto a su futuro. Madruga para ser el primero en llegar a su despacho. Como el despacho es exclusivamente suyo, todas las mañanas es el primero en llegar, y se ha ganado el respeto de sus asesores y subordinados en la Dirección General. A las 11 en punto, sin retrasarse ni un minuto, se sienta en su sillón de director general y despacha cosas de los animales.

De cuando en cuando, con el coraje que le caracteriza, se dedica a hacer declaraciones. Recientemente nos ha aportado una sorprendente revelación. Don Sergio no da puntada sin hilo, y ha afirmado que a determinados animales no se les puede definir como «animales de trabajo» porque no están afiliados a un sindicato. Sus palabras, rigurosamente textuales, así lo demuestran: «No podemos hablar de animales de trabajo, porque para que un animal trabaje, tiene que tener conocimiento de que está trabajando, e incluso la posibilidad de sindicarse. Son animales asociados a los trabajos o a tareas específicas. Así lo determinamos nosotros». Omite explicar quiénes son esos «nosotros». Pero un olvido lo tiene cualquiera.

Es decir, que un burro o un mulo de carga, o mismamente una pareja de bueyes que tiran de un carromato, para ser considerados animales de trabajo, tienen que tener conocimiento de lo que cargan y de las características del carromato, con independencia de su voluntad de sindicarse. Don Sergio sí está sindicado, faltaría más, pero ello no significa que el director general de Derechos de los Animales sea un animal de trabajo, porque afirmar tal cosa, en principio, podría interpretarse como una falta de respeto o una frivolidad injusta. Lo que nadie puede poner en duda es que don Sergio tiene conocimiento de que está trabajando y está sindicado. Y eso es prueba irrefutable de su manifiesta superioridad intelectual respecto a los animales de trabajo, que no son de trabajo porque ignoran que están trabajando. Puede parecer un lío, pero no lo es. El lío se montará cuando en las sedes de los sindicatos de clase, el socialista de UGT, el comunista de Comisiones Obreras y el podemita cuyas siglas ignoro, se vean obligados a abrir una ventanilla de sindicación a los animales de trabajo que tengan conocimiento de que trabajan y decidan sindicarse, bueyes, mulos y burros, preferentemente, sin menospreciar a los caballos, las cabras y las ovejas, que trabajan –me refiero a las últimas– para proporcionarnos la lana y una amplia gama de quesos.

Y las vacas. En este punto, don Sergio es inflexible, y defiende a vacas, cabras y ovejas con rotundidad por ser víctimas de maltrato animal. «El hombre es el único mamífero que roba la leche a otras especies». Se llama Sergio García Torres, es director general, percibe 80.000 euros al año, y está sindicado. Lo último nos alivia y tranquiliza.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 1 de octubre de 2021