Colau que estabas en los cielos
Ha oteado Ada que después de que esa izquierda chachi se haya tragado la moratoria nuclear, el incremento del presupuesto en Defensa, la corrupción en el sanchismo y la felonía al pueblo saharaui, ahora toca rascar votos y separarse del PSOE. Pies para qué os quiero
La que fue alcaldesa de Barcelona entre 2015 y 2023, Ada Colau, ha vuelto. Cuando se regresa a la política que te propinó una patada, después de aprovecharte de los votos constitucionalistas de la opción de Valls, porque destrozaste la segunda ciudad española, se tiene que hacer para acometer una empresa universal, ecuménica. De esas que solo los grandes liderazgos pueden emprender: Churchill, con la guerra, y ahora Inmaculada Colau, con vaya usted a saber qué. Y tratándose de la izquierda del 15-M no puede ser otra cosa que «evitar que gobierne el fascismo en España». Así, con estas palabras, ha vuelto la regidora que compartió confidencias y alta política con Jorge Javier Vázquez, uno de sus seguidores. Aquella que fue entrevistada en el Deluxe para contarnos que era bisexual, y, desde ese momento, los barceloneses supieron que todos sus problemas estaban resueltos.
Porque, por entonces, no hubo ni una capital europea que no estudiara con atención a la «chulísima Barcelona» -así la calificó Yolanda Díaz- de la activista antidesahucios. Al calor de la última cortina de humo que ha desplegado la izquierda, que se llama Maricarmen, Colau quiere ahora solucionar el problema de la vivienda que ni ella ni los suyos acometieron en esos Ayuntamientos del cambio, Ayuntamientos que lo único que cambiaron fue la cuenta corriente de sus alcaldes. Hasta ha animado a Sumar a romper el Gobierno de coalición por el casus belli de la vivienda. Ha oteado Ada que después de que esa izquierda chachi se haya tragado la moratoria nuclear, el incremento del presupuesto en Defensa, la corrupción en el sanchismo y la felonía al pueblo saharaui, ahora toca rascar votos y separarse del PSOE. Pies para qué os quiero.
Saben ya todos -los Sumar, los Más Madrid, los Comunes, IU, etc.- que el chollo se va acabando y quieren posicionarse y sobre todo salvar la nómina pública, aunque sea en forma de escaño en el Congreso. Algo es algo. Así que Colau le ha hecho una envolvente a esa izquierda radical retándole a que en el nuevo frente común se integre también Podemos. Eso supondría que ella encabezaría una candidatura en la que tendría de subordinada a Irene Montero. Dos gallos en el mismo corral. En Galapagar todavía están riéndose ante la temeridad de Inmaculada. Pero la risa más fuerte va a ser la de los electores cuando tiren de hemeroteca y encuentren los grandes éxitos en la Ciudad Condal de la resucitada alcaldesa, esa hAda de la Babilonia impura: narcopisos, okupas, peleas callejeras, robos a plena luz del día, manteros vendiendo falsificaciones en las mismas narices de la Guardia Urbana de Barcelona, menores extranjeros no acompañados campando por barrios como El Raval... Y todo, mientras los separatistas y los Comunes acosaban día sí y día no la jefatura del Cuerpo Nacional de Policía en el número 43 de Vía Layetana por su «vinculación franquista», cuando era de los pocos bastiones de defensa de la Constitución y de nuestros valores democráticos, que Sánchez ya se ha ocupado de desmantelar a cachitos.
Su última aparición fue formando parte de la «flotilla de Gaza», pero de lo más recordado es cuando consiguió en 2019 su propósito de impedir que el Ejército participase en el Salón de la Enseñanza de la ciudad condal. Curioso: durante su impostada participación en la flota contra Israel reclamó la ayuda del Ejército. Para unas cosas sí y para otras no. Ánimo, Ada. La izquierda a la izquierda de Sánchez te espera como agua de mayo. O de octubre.