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Reconozco que estoy de capa caída como politólogo, pues la semana pasada me inclinaba por que Sánchez no adelantaría las elecciones y evidentemente esa moneda al aire cayó del otro lado. Así que espero estar más acertado al atreverme a vaticinar que el PSOE tiene las elecciones del 29-N perdidas, por tres motivos: 1.- PP y Vox suman más de 200 escaños en las encuestas de verdad. En dos meses no da tiempo a darle la vuelta a la tortilla. 2.- Tras ocho años en el poder, Sánchez está fundido por los escándalos de corrupción y por su debilidad parlamentaria. 3.- En toda Europa hay un fortísimo giro a la derecha y España no va a ser una excepción.

Sánchez está de salida, salvo muy turbios manejos en el proceso electoral. Así que millones de españoles demandamos que el desmontaje del sanchismo comience desde el primer día, con once puntos inexcusables si no queremos seguir como hasta ahora (y hay más):

1.- Bajada de impuestos, sobre todo para la clase media que es la columna vertebral de España y ha sido la gran pagana de la fiesta del despilfarro socialista sin recibir nada a cambio. Los españoles sufrimos una sangría fiscal confiscatoria que debe acabar.

2.- Poner fin a que la gobernación de España dependa de partidos separatistas. Si se confirma una mayoría de más de 200 escaños de PP y Vox tendrán fuerza política para dar pasos en ese sentido y deben ejercerla.

3.- Reforzar las competencias del Estado central. En sucesivas emergencias muy graves (dana, incendios, Ceuta…), el Gobierno de la nación se ha mostrado fofo, deshuesado, al haberse transferido todo el poder práctico a las comunidades. Un país fuerte precisa de un gobierno fuerte, no de una especie de organismo de buenos consejos y propaganda, como sucede ahora.

4.- Recuperar el esfuerzo y el mérito en educación. Aumentar la exigencia, crear un temario troncal único para todos los alumnos españoles y acabar con la burla sistemática en Cataluña y el País Vasco de las sentencias y normas sobre el español en las aulas.

5.- Revertir la desoladora subcultura de la muerte que ha promocionado el Gobierno de Sánchez y retirar las absurdas normas de cambio de sexo. Más vida y más familia y menos aborto y eutanasia.

6.- Fin de las leyes sectarias de la mal llamada 'Memoria Democrática', que liquidan hasta las libertades de cátedra y expresión. Ningún gobierno puede ordenar una lectura única y obligatoria de la Historia.

7.- Devolver a los españoles las instituciones que son de todos –CIS, TVE, INE, Banco de España– y dejar de mancillarlas convirtiéndolas en apéndices del partido del poder.

8.- Reformas legales para acabar con la posibilidad de que el Constitucional opere como tribunal de casación del Supremo al servicio del partido político que gobierna, como está ocurriendo con Sánchez y su mascota Pumpido.

9.- Restablecer el control de las fronteras, que hoy en España son un coladero. Atajar el tráfico de seres humanos, implicando a la Armada si es menester. Endurecer las condiciones para otorgar la ciudadanía española. Expulsar a los inmigrantes que cometan delitos graves y a aquellos que se nieguen a asumir el marco jurídico español (por ejemplo, aquellos colectivos musulmanes que viviendo en España se siguen rigiendo por su justicia privada de la sharía).

10.- Dar una batalla frontal contra el narcotráfico, que hoy campa a sus anchas por el litoral andaluz y ha convertido el Guadalquivir en una autopista de la droga. Dotar de medios competitivos a las fuerzas policiales y perseguir con sanciones ejemplares a los agentes, mandos y magistrados corruptos que colaboren con los narcotraficantes.

11.- Fomentar al máximo la economía digital, que es el presente, intentando ayudar a la iniciativa privada para que España se sume al mundo de la IA, la punta de lanza donde hoy compiten las grandes potencias y donde todavía no pintamos nada.

12.- Acabar con el despilfarro contable del socialismo, que compromete el buen futuro de las generaciones venideras. Una familia no puede vivir perpetuamente en una escapada a golpe de deuda, pues al final todo revienta. Con una nación sucede lo mismo.

Esperemos que no falte voluntad política para ponerse a la tarea, por mucho que la izquierda queme la calle (que lo hará). No podemos resignarnos a que España se quede modelada para siempre por el Pensamiento PSOE y el secuestro del separatismo.