Hoy hace tres años: la masacre
En las guerras siempre hay víctimas colaterales como se vio posteriormente en Gaza. En el ataque del 7 de octubre los civiles no fueron víctimas colaterales. Eran el único objetivo de los agresores
Era sábado. El 7 de octubre de 2023 estaba pasando el fin de semana con mi familia en San Pelayo de Cerrato, un monasterio premostratense del siglo X que se encuentra en Palencia. En 2007 comenzó su restauración por iniciativa privada y lo que se está haciendo es verdaderamente admirable.
Poco después de desayunar llegaron las primeras informaciones de que algo grave ocurría en el sur de Israel. Nosotros paseábamos por la finca con nuestros anfitriones y la cobertura no era buena. Al fin, por la noche, tuve una primera idea de la magnitud del crimen perpetrado. Y estaba muy lejos de la horrible realidad.
Por supuesto que se puede ser crítico con el Gobierno de Israel. Y se debe. Como con toda democracia. Pero, para poder criticar la actuación de Israel en Gaza, primero hay que recordar con detalle lo sucedido el 7 de octubre a partir de las 6,30 de la mañana hora local. Allí se perpetró una matanza de 1.200 personas y el secuestro de unas 250. En ambos grupos hubo niños.
En las guerras siempre hay víctimas colaterales como se vio posteriormente en Gaza. En el ataque del 7 de octubre los civiles no fueron víctimas colaterales. Eran el único objetivo de los agresores. No había ni policía. Los terroristas de Hamás y otras organizaciones, además de muchos civiles, irrumpieron en el festival de música de Nova y en distintas comunidades. Se exterminaron familias enteras. Se asesinó a hombres y mujeres mientras huían, violaron mujeres… fue la mayor masacre de judíos desde el holocausto de los nazis.
Creo que hoy es extremadamente importante recordar esto porque casi nadie a quien se le pregunte por lo que pasó después en Gaza te recuerda qué provocó la reacción israelí. El relato más común es que los judíos, que son una gente malísima, se despertaron un día y se pusieron a arrasar Gaza como un entretenimiento cualquiera. Pero la realidad es muy distinta y es la que ahora se intenta tapar. Lo que ocurrió en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023.
No está de más recordar el notable papel jugado en ese ocultamiento de la verdad por Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Tampoco es sorprendente en un hombre que miente más de lo que habla por imposible que pueda parecer. Sánchez borró a las víctimas del 7 de octubre y convirtió a Israel en un objetivo político. Los muertos israelíes pasaron a ser irrelevantes. Y lo hizo hasta tal punto que el Gobierno español fue felicitado por el grupo terrorista Hamás que dirigió el ataque a los civiles de Israel. Y, pásmense. Si no lo recuerdan, yo se lo cuento: El Gobierno español no se distanció de la felicitación. Antes al contrario, la recibió con gratitud.
Como bien recuerda la comunidad judía madrileña en una campaña de publicidad en estos días: ¿se imaginan que los 80.000 invasores de Ceuta hubieran entrado con una mínima agresividad? No digo a matar y violar hombres, mujeres y niños indiscriminadamente como ocurrió el 7 de octubre. Si por cada 5.000 invasores hubieran matado a un español, tendríamos un balance de casi 20 muertos. Frente a eso, ¿exigiríamos calma o una reacción con la mayor firmeza de nuestro gobierno? Pues eso es lo que creo que hay que recordar en este tercer aniversario de la masacre del 7 de octubre.