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HorizonteRamón Pérez-Maura

Esta derecha suicida

Como dice el viejo refrán popular, «éramos pocos y parió la abuela». El pasado fin de semana se presentaron en Madrid dos nuevos partidos que se concurren a las elecciones y no sé si se querrán describir como de derechas. Pero seguro que no son de izquierdas

Nunca repetiremos suficientes veces que en estas elecciones generales está en juego la supervivencia de nuestra democracia. Pero es evidente que no todo el mundo lo ve así. Normal. Dada la deriva totalitaria de nuestro actual Gobierno, si no es desalojado del poder España entrará en una situación que puede acabar en conflicto abierto. Por ello, la única prioridad que debe tener el centro derecha hoy es desalojar a Sánchez del poder. Y bastante va a retener si hubiera un Gobierno nuevo por la ocupación que ha logrado de diferentes instituciones del Estado.

A mí me parece bastante suicida que el centro y la derecha se presenten divididos en PP y Vox. Pero es tal el hartazgo que se vive en el momento presente con el Gobierno que padecemos, que todos los institutos demoscópicos auguran que sumarían una amplia mayoría absoluta. Y me consuela ver que ambos partidos parecen haber entendido que no se trata de que uno bata al otro. Hay que derrotar al sanchismo. Ni más, ni menos.

Más como dice el viejo refrán popular, «éramos pocos y parió la abuela». El pasado fin de semana se presentaron en Madrid dos nuevos partidos que concurren a las elecciones y no sé si se querrán describir como de derechas. Pero seguro que no son de izquierdas.

De un lado compareció Iustitia Europa que ha pasado de ser un bufete de abogados fundado en 2023 a crear un partido político. No está mal como evolución. Dirigido por Luis María Pardo, ha tenido mucho eco por las campañas anticorrupción que ha librado en los tribunales. También por esa vía se dio a conocer una organización como Hazte Oír, que nunca ha concurrido a las elecciones, sino que ha ido apoyando al partido que en cada momento le parecía el más adecuado. Todo menos desperdiciar un voto.

El sábado se presentó también Democracia 21 que encabeza Miriam González Durántez que pretende ser una opción centrista, lo que podría estar bien. Y ahí, además de la de su presidente, hay algunas caras conocidas como la de mi pariente Fernando Maura, que ha pasado por casi todo el espectro político, o la de su vicepresidente, el embajador Juan González-Barba, una de tantas víctimas de Napoleonchu, que el pasado jueves me decía que él cree que hay muchos socialdemócratas desencantados del sanchismo que no quieren votar al PP porque saben que van a acabar pactando con Vox. Sí. Yo quiero creer que PP y Vox efectivamente van a pactar porque si no lo hacen seguirá esté régimen en deriva autoritaria. Y me pregunto qué puede hacer Democracia 21 para impedirlo concurriendo a las elecciones, parece que sólo en Madrid y Barcelona.

Yo creo que partidos como Iustitia Europa, Democracia 21, Se Acabó la Fiesta y algún otro están contribuyendo, voluntaria o involuntariamente, a mantener a Sánchez en el poder, aunque su objetivo sea el contrario. Si creemos en la democracia, tenemos que aceptar las reglas de juego que nos hemos dado. Incluido el disparatado sistema electoral que tenemos. Y cambiarlas cuando tengamos una mayoría suficiente para ello. Por increíble que parezca, los sondeos otorgan más de 200 escaños a la suma de PP y Vox. Con un empuje final se puede llegar a una mayoría cualitativa que permitiese hacer reformas de calado en las Cortes sin la participación de la izquierda. Como seguro que no se logra eso es disgregando votos en candidaturas inútiles.