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Ojo avizorJuan Van-Halen

La cloaca nació en Moncloa

Otra vergüenza: el CGPJ negándose a apoyar a la juez Biedma. Dicen los «progresistas» no querer inclinarse por una de las partes. Una parte utilizó a clanes narcos para «eliminar» a Biedma, y la otra es una compañera juez, acosada y amenazada. ¿Puede cegar tanto la ideología?

No nos preguntemos si Sánchez dará un pucherazo, sino cómo lo hará. Lo hizo en 2023 y se acogió en silencio. Ya antes supimos lo de Leire en Correos, otra palanca electoral del sanchismo. Como el Banco de España, Telefónica, Indra, etc. Sánchez actúa con pasión agónica para conservar el poder a cualquier precio. Sin límites morales. Miente sin pausa. Proclamó en un mitin que volverá a ganar las elecciones como en 2023, y las perdió. Los suyos aplaudían como borregos. Es preocupante la ceguera de tantos.

Sánchez hace campaña utilizando Moncloa; ha sido expedientado por la Junta Electoral. No va a ser más limpio; nunca lo fue. Desde la moción de censura, falseando una sentencia manipulada por el juez De Prada, como aclaró el Supremo. Esperar neutralidad del candidato Sánchez sería como creer que los niños vienen de París: irrealidad bondadosa. Sánchez tratará de amañar el resultado. El buenismo de la oposición no debe confiarse. Son trampas para elefantes no para conejos. Ignorarlo sería más que un error, un suicidio. Puede ser la última oportunidad de impedir lo que Sánchez planea: un cambio del sistema, un golpe enmascarado como los que analizaron Levitsky y Ziblatt en «Cómo mueren las democracias»: dirigentes llegados al poder de forma legal que utilizan las instituciones para socavarlas y eternizarse. Patológico.

Nuestro Pinocho encuentra obstáculos: la paralización del cambio incorporado por la hermana de Puente, hiper-sublimando la ley de nietos, y la hipocresía socialista sobre su política de vivienda. En el primer caso afecta a los optantes a voto sin documentación probatoria. Lo aclaró el Tribunal Supremo en un denso auto incluyendo una evidente alerta a Conde-Pumpido; tendrá difícil apañar, como otras veces, ese intento de fraude. El Constitucional no es un tribunal de casación; la más alta instancia es el Supremo. En el segundo caso, la guerrita contra los propietarios de viviendas, esos «fondos buitre» malísimos. La realidad desmiente sus argumentos. La portavoz socialista, Montse Mínguez, y su pareja, dueño de una treintena de pisos en alquiler, desahucios incluidos, y favorecido por decisiones municipales siendo Montse concejal de Lérida. Recordemos sus tremendos ataques parlamentarios a los tenedores de pisos. Qué jeta. Dice que son ataques personales, tan habituales en los sociatas.

Luego conocimos una decisión de Óscar López; desmiente las supuestas soluciones sanchistas: el desahucio de un inquilino en un piso de Muface, dependiente de su ministerio. Otro caso Maricarmen, pero sin eco. Esta vez no convenía el ruido. Tanto que ha hablado Sánchez, incluso en el Congreso, del ático inexistente de Ayuso, mientras Begoña, con su familia, dispone de un ático y varios pisos en un edificio de Muface. Pagan 800 euros de renta; un chollo. En los bajos funcionaba un puticlub gay de la familia, disfrazado de sauna, y en los pisos se producían los encuentros. Otra de las contradicciones de Sánchez: el matrimonio es propietario de media docena de inmuebles. Como en el caso de Montse ser propietario inmobiliario es legal, pero el Gobierno lo ha convertido en rémora. Otro caso inolvidable es el de Iglesias-Montero. Nunca abandonarían su piso de Vallecas, pero viven en un casoplón campestre, piscina incluida. Pidieron una garita con guardias civiles en su puerta. Es el mismo Iglesias que se alegraba cuando unos perroflautas pegaron a un policía.

Persiguen a los 'fondos buitre' salvo cuando son suyos. Se dan un tiro en el pie al hacer de la vivienda un eje de su campaña. Y, mientras, movilizan la calle y los sindicatos comprados, y a muy alto precio, preparan una huelga general ¡contra la oposición! Lo nunca visto. Espero que sus jefes dejen un día de vivir del cuento, incluyendo áticos y dúplex de lujo. Sánchez busca el olvido de su mandato corrupto, de sus más de cien colegas investigados por la Justicia, algunos condenados y su antiguo hombre de confianza en la cárcel. Sánchez no desistirá, aunque lleve al PSOE a su desaparición. Otra vergüenza: el CGPJ negándose a apoyar a la juez Biedma. Dicen los «progresistas» no querer inclinarse por una de las partes. Una parte utilizó a clanes narcos para «eliminar» a Biedma, y la otra es una compañera juez, acosada y amenazada. ¿Puede cegar tanto la ideología?

La cloaca sobrepasa a Leire y su clan; es el conjunto del sanchismo. La cloaca nació en Moncloa.