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en el recuerdoAlfonso Ussía

Nostalgia de Astérix

El nuevo y fraudulento cuaderno de Astérix se titula Astérix a las huellas del Griffo. Puede ser divertido. Pero son Astérix y Obélix los que se sienten cansados de intentar divertir con sus creadores muertos. Ferri y Conrad son sus autores. Les deseo suerte

Creo que hay que respetar la herencia artística de los genios. Astérix, Obélix, Abraracurcix y los romanos invasores de la Galia, exceptuando la aldea de los galos, rozan las nubes de la genialidad y el talento. El autor de las tramas, el argumento y los diálogos, además de creador de la personalidad de los personajes, fue Goscinny. El dibujante y creador de la estética de los personajes, fue Uderzo. Dos talentos descomunales, que además de nacer una saga fabulosa y divertir y enseñar a decenas de millones de lectores en el mundo, se hicieron justamente millonarios.

Murió Goscinny, y Uderzo, que era un gran dibujante pero no tenía capacidad para la creación literaria, publicó varios números sin la aportación luminosa de Goscinny. No hizo bien, pero tenía la disculpa de su indispensable y maravillosa colaboración con su amigo y colaborador fallecido. Pero desde que Goscinny muere, los Astérix, por muy bien iluminados que estuvieran por el formidable dibujante Uderzo, perdieron mucho. No en la plástica y sí en la plática. No obstante, se mantenían algo alejados de la genialidad conjunta de ambos creadores, pero mantenidos por la maestría del ilustrador. En 2020 fallece Albert Uderzo. Y ese día, ese mismo día, mueren Astérix, Obélix, los romanos, el César, Idefix, el druida, la poción mágica y todo lo que tan felices nos hizo a sus constantes y viciosos seguidores. Porque la dependencia de los seguidores de Astérix sólo se aliviaba con un nuevo número, una nueva aventura y otra genialidad. Lucky Luke es creación intelectual de Goscinny, y de ahí su pasmosa facilidad para entrar en el alma de sus seguidores. Los cuatro hermanos Dalton, y la madre de los Dalton, alcanzan cotas sublimes.

También fui –y lo soy–, un admirador profundo de Tintín. Pero se va Hergé y Tintín se detiene a expensas del ayer. Ahora lo quieren prohibir por racista, cuando Tintín siempre estuvo del lado de los que tenían razón.

El primer combatiente contra el narcotráfico es Hergé. Y las figuras de Haddock, Tornasol, Milú, la Castafiore y la Corte del reino de Ottokar son obras de arte. Como Néstor y el castillo de Moulinsart. Sucede que Hergé, que era belga pero no flamenco, componía sus obras en soledad, y a su muerte, nadie se atrevió a sustituirlo. Lo de Astérix, en cambio, me deprime.

Se anuncia una nueva aventura de Astérix y Obélix, con su creador René Goscinny fallecido en 1977 y su ilustrador Albert Uderzo en el año 2020. Permítanme una suposición, un juicio de valor. De haber precedido en la muerte Uderzo a Goscinny, éste habría dado por finalizado el serial. Pero Uderzo gustaba más que Goscinny de los derechos de autor, y negoció con otros dibujantes y guionistas el futuro de los héroes galos.

Hoy, la tecnología permite que los dibujos parezcan originales de Uderzo, pero no que los guiones se acerquen a la genialidad de Goscinny.

El nuevo y fraudulento cuaderno de Astérix se titula Astérix a las huellas del Griffo. Puede ser divertido. Pero son Astérix y Obélix los que se sienten cansados de intentar divertir con sus creadores muertos. Ferri y Conrad son sus autores. Les deseo suerte. Pero su, posiblemente correcta creación, no puede tener lugar en la biblioteca de los que amamos a Uderzo como dibujante, por bien imitado que esté, y a Goscinny, su creador, absolutamente inimitable. Son otros los que salen, son otros los romanos, son otras las pócimas mágicas y son otros los guerreros galos.

Funciona el negocio, pero no el respeto al talento, sobre todo de uno de sus creadores.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 15 de octubre de 2021