Fundado en 1910
El astrolabioBieito Rubido

Pues va a ser cierto que se escondía una trampa en la Ley de Nietos

La corta historia de los próximos meses los demandará y no los absolverá a ninguno de ellos. Su sentido de Estado e institucionalidad está a la fuga por su descarada inclinación sectaria hacia la extrema izquierda

Ya no hay ninguna duda acerca de las sospechas que manteníamos con la obsesión del sanchismo, versión renovada del PSOE de Largo Caballero, con el voto de los nietos y su posible manipulación. Si podíamos tener alguna vacilación, ya ha quedado despejada. La evidencia se encuentra en la intención de cometer una nueva ilegalidad a través del Defensor del Pueblo, otro personaje de dudosa catadura moral al estilo Pumpido, para que presente ante el Constitucional un recurso de amparo contra la sentencia del Tribunal Supremo en la famosa «Ley de Nietos». ¡Cuánto interés en esta cuestión y qué poco respeto al Supremo! En una situación normal se aceptaría la decisión del Supremo y se esperaría a la nueva legislatura para recorrer el camino correcto que marcan las leyes. Al fin y al cabo, esos señores ya no votaron en consultas pasadas.

Son varias las preguntas que nos asaltan. La primera y más preocupante es qué estarán haciendo a escondidas cuando los vemos hacer a las claras tantas trapacerías. Sánchez ha logrado lo inaudito: que desconfiemos del sistema democrático y electoral español. La segunda pregunta es si Gabilondo valoró adecuadamente la ilegalidad que está cometiendo, ya que los extranjeros para gozar de los derechos que establece el Título primero de la Constitución tienen que residir en España, según concreta el Artículo 13.1. Por consiguiente, ese amparo debe ser archivado, pues el Defensor del Pueblo no puede ni debe actuar en defensa de extranjeros que no residen en nuestro país.

La tercera cuestión, y aquí interpelo la conciencia de Gabilondo, es que necesitamos conocer cuál es la razón por la que el propio defensor del Pueblo no amparó a las decenas de miles de ciudadanos españoles residentes en Cataluña que solicitaron no ser discriminados en la educación y en la vida oficial por no hablar catalán. ¡Gabilondo hablamos de decenas de miles! ¿Cuántos y quiénes han enviado sus solicitudes de intercesión en este asunto de los nietos? ¿Puede actuar usted de oficio? Y si es así, ¿por qué en esta cuestión y no en tantas otras? ¿Ha recibido usted alguna llamada del Gobierno para tomar tal iniciativa? ¿Por qué desamparó a la víctima del terrorismo? ¿No está rompiendo usted la neutralidad que se le supone a la institución que dirige?

Está claro que el interés del sanchismo por la nacionalización masiva y urgente de los nietos, con Ridao, Salazar y compañía por ultramar, no es inocente y algo perverso se esconde, dados los antecedentes de Sánchez en su propio partido.

La ciudadanía tiene que defenderse de semejantes abusos de poder y de la arbitrariedad demostrada por el bando izquierdoso del Constitucional, tras el precedente de los ERES de Andalucía, que fue un insulto a la buena voluntad de quienes creemos en la democracia y en la Justicia.

Sánchez lo destroza todo, incluida la biografía de Ángel Gabilondo, Conde Pumpido –él ha puesto mucho interés en ello— y ahora también la de Inmaculada Montalbán, que sufre un ataque de ansiedad para sustituir a Pumpido, quien solo sueña con el Consejo de Estado y con un chofer pagado con nuestros impuestos al que hacer bajar para poder hablar por teléfono.

La corta historia de los próximos meses los demandará y no los absolverá a ninguno de ellos. Su sentido de Estado e institucionalidad está a la fuga por su descarada inclinación sectaria hacia la extrema izquierda. Ya no hay dudas, hay una trampa en marcha.