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Cartas al director

El difícil futuro

Ha empezado un nuevo año con el deseo de paz en el mundo, tal vez porque es la aspiración que vemos más difícil de alcanzar. Hay bastantes muestras de que si Dios no lo remedia, sonarán tambores de guerra. Ya hay países que ante la amenaza del desquiciado Putin, preparan sus ejércitos, incluso con servicio militar obligatorio, ante la consciencia de que los ejércitos profesionales, a pesar de los adelantos tecnológicos, son insuficientes, como también hay quienes más o menos conscientemente, allanan el camino a la vesania del sátrapa ruso propiciando esa Europa de las Naciones, que bajo el pretexto de la recuperación de la soberanía nacional, disgregan la Unión Europea, para cuya defensa ya no se puede contar con el apoyo de ese imperialista, Trump , que ve más rentable para Estados Unidos una política de reparto con Putin, como se ve en las negociaciones de paz en Ucrania.

Otros lugares de atención son, además del perenne conflicto judío-palestino las guerras que se mantienen en África, como esa guerra civil en Sudán, con más de dos años y medio de duración, alentada por países interesados en su oro, o las persecuciones a los cristianos por los radicales islamistas. España tiene sus propios problemas interiores, como esa polarización agudizada por quienes atacando al bipartidismo se alinean en los extremos del arco parlamentario con verdadera vocación de buscar su crecimiento fuera del sistema .