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Cartas al director

Acerca de la inteligencia artificial

Para el director de R&D (Investigación y Desarrollo), esta es la definición preferida de inteligencia artificial: La disciplina que se ocupa de estudiar y construir sistemas computacionales artificiales con capacidades que, manifiestas en el ser humano, las consideramos signos de inteligencia.

Mas un sistema que muestre una capacidad de tal jaez no es necesariamente inteligente, y afortunadamente, a la definición no le es necesario entrar en qué significa exactamente «inteligente»; solo requiere el hecho de que dichas capacidades se consideren indicativas de inteligencia en seres humanos, eludiendo tener que resolver, abrir tal «melón» de significados.

Ejemplo más habitual para ilustración de todo esto, muy conocido: la capacidad de jugar al ajedrez ha sido considerada durante siglos como signo de inteligencia en los seres humanos; pero así mismo, existen sistemas computacionales con mucha mayor capacidad que los humanos para ese juego, y, efectivamente, el estudio y construcción de tales sistemas constituye una rama tradicional de la inteligencia artificial, sin embargo, el que un sistema computacional tenga esa capacidad de jugar al ajedrez, no implica necesariamente que el tal sea inteligente: de hecho, está bastante claro para los investigadores que dichos sistemas «ajedrecistas» no son inteligentes.

Mas la pregunta no resuelta en inteligencia artificial reza así: ¿Es posible construir uno de esos sistemas con capacidades que, presentes en seres humanos, las consideremos signos de vera inteligencia, y necesariamente concluyamos en que el tal sistema sí es inteligente?

Nótese importante: si de manera simple definimos el concepto «inteligencia» como sistema computacional, etcétera, de suerte que la respuesta a la pregunta se deduzca automáticamente de esa definición, entonces, evidentemente, no resolvemos la cuestión; estaríamos meramente postulando una definición que permitiera llegar a una conclusión prevista de antemano.

En fin, la pregunta solo queda realmente respondida, en opinión consultada, si optamos por una resolución empírica, ¿de experiencia?, en la que se investigue un aspecto de lo real, del mundo que ahora no conocemos, y en ello se procede cuando las definiciones de inteligencia y términos relacionados no están concebidos para determinar a priori cuál sea su conclusión.

Lo más relevante en medio de tantos medios de comunicación en aquestos nuestros días, es que se habla repetidamente de la IA como de algo hacedero y publicitario: una cerradura, un cepillo de dientes… (que Dios nos asista, váyase al cuerno toda diletancia). Y ¿será mera utopía la postulación científica de otra futura inteligencia, no artificial sino natural?