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Cartas al director

No es posible aguantar más

Igual hay muchos españoles que, por razón de su edad, ignoran lo que ocurrió en Italia, en el mayor escándalo político que se recuerde y que llevó al ex primer ministro socialista Bettino Craxi, a la huida de la Justicia y refugiarse en Túnez, donde falleció, encontrándose en busca y captura. Tangentópoli se denominó. Gracias a la valentía de un grupo de magistrados, que destacaron la trama. Año 1992. Huyó en 1994 y condenado, en su ausencia, a 27 años de prisión, confirmado 9 en apelación. Nunca ingresó en prisión ni reconoció su culpabilidad. El socialismo italiano prácticamente desapareció tras este escándalo. Y muchos socialistas en prisión, cumpliendo condenas firmes.

Pues bien, a Rodríguez Zapatero se le está cada vez más poniendo el rostro de Craxi. Es como si tuviera su retrato, el de Dorian Gray. Las presuntas tramas, porque son varias, son como unos fuegos de estos estivales, que le rodean y confluyen en un mismo punto. Y lo curioso es que la investigación judicial proviene de la Audiencia Nacional, de la Judicatura, no a instancias de ninguna organización de extrema derecha, como falsamente ha dicho la portavoz de este gobierno. Ahora es Rodríguez Zapatero, expresidente socialista y referente principal de Sánchez, registrado su despacho a metros de la sede del PSOE. Simbólico y que causa estupor. Esos viajes a la Venezuela de Maduro, esa extraña intervención en recuperar, con fondos públicos, una aerolínea, Plus Ultra, con un solo avión y un puñado de trabajadores, es muy difícil de creer que no haya indicios de presunta criminalidad, con el expresidente a la cabeza. El rescate, pagado con nuestros impuestos, ascendió a 53 millones de euros. ¿Es razonable?

Por cierto, hay un detalle adicional muy significativo: El mismo día de la diligencia judicial de entrada y registro, a las 16.15 horas, tenía Rodríguez Zapatero concertado un viaje en avión, por «motivos personales», a Caracas, vía Santo Domingo. Se suspendió porque la Unidad Policial se adelantó y le comunicó por la mañana que iban a proceder a la práctica de dicha diligencia. ¿Casualidad lo del viaje? No lo creo. ¡Y a Caracas! Vaya.

He trabajado como Letrado de Justicia durante 12 años, y he estado en docenas de entradas y registros. Es verdad que siempre con detenidos previamente, por lo que siempre, el investigado, estaba presente. El auto preveía un lapso de tiempo desde la mañana hasta las 19 horas. Obviamente, no hubiera sido muy ético que este señor estuviera «volando», practicándose una diligencia de estas características. Aunque, al no estar detenido, su presencia no fuera obligatoria. Supongo que mandaría un representante legal. A esa hora estaba en su domicilio y en pijama. Muy interesante y estética esa visión. Lo retrata. Se cree un «intocable», como otros de su partido. Pues no. Nadie lo es en un Estado de derecho.