Fundado en 1910

Cartas al director

La cruzada de los niños marroquíes

Ante la magnitud de lo que estamos viviendo la historia conserva sus lecciones pero no parecen muchos los dispuestos a escucharlas al otro lado de nuestra frontera sur.

En el año de Nuestro Señor 1212, la candidez y el fervor alentaron a decenas de miles de niños, adolescentes y jóvenes europeos a organizar una marcha hacia Jerusalén para liberar la Ciudad Santa del infiel dominio musulmán. Una fortaleza que ni reyes, ni oro, ni ejércitos habían podido someter durante la reciente Tercera Cruzada.

Aunque muchos integrantes de la expedición retornaron a casa, otros tantos continuaron y perecieron en el camino por hambre, por agotamiento y por el azote de los elementos. Y aquellos que lograron llegar al Mediterráneo prestos a embarcar hacia Tierra Santa todavía resultaron traicionados, rechazados y vendidos en la costa a traficantes de esclavos. Así quedó disuelta la llamada «Cruzada de los Niños».

Hoy son decenas de miles de niños, adolescentes y jóvenes marroquíes los que han marchado alentados por su fervor y credulidad hacia Ceuta, ciudad cuya ocupación –les dicen– está llamada a resolver todos sus males. Otra plaza que ni reyes, ni oro, ni ejércitos han conseguido tumbar en el pasado.

Muchos integrantes de esta expedición volvieron a casa, otros han sido desalentados en el trayecto por hambre, agotamiento y por el azote de los elementos. Pero aún los que han llegado al Mediterráneo han quedado desamparados por su país de origen, tampoco pueden ser debidamente atendidos en el de destino y esto deja sus esperanzas a merced del tráfico humano.

Puede que vaya siendo hora de aceptar que en uno y otro caso, en uno y otro milenio, a uno y otro lado del mar la naturaleza de su cruzada está entrelazada con su tragedia.