Cartas al director
Naciones Unidas, la Iglesia, abusos sexuales
Que Naciones Unidas no ve con buenos ojos a la Iglesia Católica no es ninguna novedad. Los diversos zarandeos propinados en estos últimos cincuenta años por los Papas que han visitado la sede central del organismo mundial no sentaron nada bien, aunque al menos, por tratarse de jefes de Estado, tuvieron la cortesía de ser acogidos con el respeto debido. Pero en temas trascendentales de derecho natural, como el aborto, la eutanasia, determinadas cuestiones familiares… la ONU no cede ni un ápice, sino que por el contrario los apoya abiertamente.
Recientemente he tenido oportunidad de leer alguna información, facilitada por el Comité de Derechos del Niño de la Naciones Unidas, relativa a abusos sexuales a menores por parte de personal con responsabilidades en la Iglesia Católica de España en la que denuncia «el bajo nivel de enjuiciamiento y condena» aplicado. Información pormenorizada y aireada facilitada por el denominado oficialmente Defensor del Pueblo.
Naciones Unidas facilitó también en su día que el número de abusos sexuales a menores por parte de personas de la Iglesia Católica a nivel mundial podría considerarse que no alcanzaba el 5% de los casos producidos.
Vaya por delante que no trato de justificar ningún caso, pero cabe preguntarse, pues ¿qué es del otro 95% restante? En el documento referido al comienzo incide sobre la situación en España, muestra «su preocupación por la falta de datos oficiales sobre los casos de violencia sexual contra niños y niñas en el entorno familiar» y más adelante alerta del «aumento exponencial del abuso y la explotación sexual infantil, incluso en acogimiento residencial y alternativo» Y aquí se hace obligatoria la pregunta: ¿Qué ocurre en los centros de acogida y similares de carácter oficial y cuya responsabilidad en última instancia es el Estado? Han saltado a la prensa algunos que otros casos aislados, que han sido rápidamente silenciados. Pero, ¿hasta qué punto el Defensor del Pueblo ha mostrado su inoperancia, tal vez interesadamente partidista, para que Naciones Unidas sugiera que el Estado refuerce la recopilación de datos a nivel nacional y las respuestas de justicia adaptadas a la infancia en todos los territorios mediante una dotación de recursos y procedimientos sensibles a la infancia, incluidas investigaciones rápidas para evitar la revictimización?
La Iglesia ha sabido inclinar la cabeza con humildad y contrición. ¿A quién le corresponde también inclinar la cabeza con esta misma actitud por ese otro 95% de víctimas?