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Cartas al director

El presidente ausente

No hace ni 48 horas que había vuelto de sus vacaciones en La Mareta y ha cogido sus maletas para marcharse a Andorra. Mientras tanto, Ceuta sigue metida en el mismo agujero que la dejó el presidente, sin que este haya sido capaz de garantizar su seguridad. Y no será porque él mismo y toda una ristra de ministros no hayan visitado la ciudad del norte de África, sino que no han sido capaces de tomar las medidas necesarias para que sus habitantes puedan volver a su vida normal y cotidiana.

Lo que más duele al conjunto de los españoles es que nadie, exceptuando la ministra de Defensa, deje meridianamente claro que la españolidad de Ceuta, Melilla y todas las islas y peñones es incuestionable. Ver a ministros actuales y pasados, junto a periodistas celebrando el Día del Trono en la Embajada de Marruecos en Madrid, llena de desazón a muchos de nosotros.

Si dejar clara la españolidad de estas plazas implica cortar lazos políticos y económicos con el vecino del sur, habrá que ir haciéndose a la idea de que España está por delante de cualquier interés económico.

De no ser así, no plantar cara a semejante desafío, hace que se extienda la idea de que Sánchez está cogido por Marruecos por determinada parte y teme que se desvelen secretos comprometedores. Así huye del problema como puede, con la ayuda de sus ministros, mientras sus socios se ponen de perfil.