Cartas al director
Amigos y compañeros
Necesito consejo y ayuda; me encuentro en un grave apuro. Hemos fundado un partido cinco personas, ni uno más ni uno menos «no de pelota», sino de esos que llaman político.
Se llama Partido Revolucionario de los Pueblos de Salamanca. Es un poco largo, pero no importa; otros son más cortos y son lo mismo. Cada uno hemos expuesto nuestros deseos. Uno es un moro follador, otro un vasco filo-etarra, un catalán racista, un comunista reciclado monclovita.
Y yo.
El moro pide que le den Ceuta y Melilla, y El Ándalus también, por las buenas o por las malas; y que todo sea gratis total para sus tres mujeres y catorce hijos. De trabajar, nada de nada.
El vasco quiere que las tres provincias vascas, más Navarra, se separen del resto de España. Pero, eso sí, que España les siga pagando todos los gastos. Por las buenas o con las bombas.
El catalán dice que se quiere separar hasta de su padre y no quiere saber nada del vecino de al lado, ni siquiera quiere que le entienda cuando habla.
Y el comunista como no sabe por dónde anda, quiere dar la lata para que seamos todos iguales y que no trabaje nadie, para que todos pasemos la misma hambre. Menos él y sus camaradas.
Y yo pido poco; por eso me han admitido el nombre del partido: pido que todos los pueblos de Salamanca se independicen. Que cada uno se administre los garbanzos y las lentejas para no depender de nadie. Eso sí, ya me han advertido «los colegas» que como no acepte sus propuestas me expulsan de España.
Por todo esto os pido consejo y ayuda. Pensad en mí, que soy español de Salamanca…