Cartas al director
Sánchez y Franco, obligados a entenderse
Vivimos días para no olvidar. Nuestro gobierno está empeñado en celebrar los 50 años de democracia con innumerables actos de propaganda. Y es ahora, tras medio siglo de democracia, cuando más cerca parece que nos encontramos de volver al modelo dictatorial previo, y no me refiero a las múltiples investigaciones judiciales y presuntos casos de corrupción que asolan al entorno del presidente y el Ejecutivo, que es otro de los síntomas de esta enfermedad que viene debilitando al gobierno de coalición.
Si bien ya nos avisaron con aquel famoso «Montesquieu ha muerto» de Alfonso Guerra, ahora se pretende aplicar políticas en materia de vivienda que contarían con el apoyo del propio Franco. ¡Esto sí que es memoria democrática!
Aprobar un decreto «Maricarmen» topando los precios del alquiler, aplicando prórrogas forzosas y medidas antidesahucio solo va a empeorar una situación que ya es lo suficientemente grave. Poner más trabas a la oferta cuando se quiere paliar los efectos de una crisis de oferta en la vivienda es el más fiel reflejo de lo que estos días está pasando en la Puerta del Sol –el gobierno apropiándose de un espacio público para protestar contra el propio gobierno–. Sucede que esto ya no puede sorprender a nadie. Hemos sido testigos de manifestaciones, como las del 8M, que eran encabezadas por la ministra de Igualdad para protestar por la adopción de más medidas en este ámbito. Es la izquierda en una batalla contra la izquierda.
Aun sabiendo que la historia es circular, y conociendo la obsesión que tiene este gobierno con la dictadura franquista, no me esperaba que quisieran retomar sus políticas de vivienda. Desconocía que el «progreso» implicaba hacer lo mismo que se hizo hace más de 50 años.