Cartas al director
Hitos en la Historia
Hay personas, seres humanos, a las que la historia las ha colocado como un hito o mojón, con un letrero para que el resto de los mortales las tengan en consideración. Uno de ellos es Mari Carmen, mártir del sistema que la sociedad ha erigido para tener un hogar donde pasar el tiempo del viaje por la vida; otro es Beatriz Biedma una juez a la que le tocó instruir un proceso a un personaje que por ser hermano del que manda en el país gozaba de privilegios no acordes con la ley. La primera fue desahuciada en los postreros días de su existencia, lo que es bien triste, cualquiera que sea la motivación. Ha fallecido y su resistencia hasta su exilio del hogar de su vida ha motivado ser considerada como ejemplo que invita a humanizar la legislación porque el aforismo «dura lex, sed lex», merece ser suavizado con un poquito de amor, porque los hombres somos hermanos.
El caso de la jueza Biedma es escandaloso, una muestra de la mafia que rodea a la presidencia del gobierno desde que Sánchez accedió a una condición de presidente que en principio logró mediante espurios pactos contrarios a las promesas electorales y con la misma falta de ética y moralidad, desde las cloacas del poder, se ha seguido maniobrando para evitar que las trampas y malas artes que emanan desde la Moncloa, con familiares del presidente como centros de referencia, pudieran ensuciar el relato de la realidad que ofrece a los ciudadanos. Y las noticias que la investigación policial ofrece demuestran las amenazas de muerte a la jueza Biedma, incompatibles con un Estado democrático, lo que exige el castigo de todos los implicados por muy alto que se encuentren los responsables.