Cartas al director
Cultura del esfuerzo o de la mamandurria
Estamos asistiendo en los últimos tiempos a un enfrentamiento claro entre la cultura del esfuerzo y la cultura de la mamandurria, de tal manera que ya parecen irreconciliables, es más, según pasan los días parece que se van intensificando, y me temo, que hasta que se celebren las elecciones y se forme el gobierno que salga de las urnas las cosas todavía pueden empeorar más.
Veamos algunas posibles causas de todo esto: 1) en España existen aproximadamente el 50 % de ciudadanos que trabajan para mantenerse y mantener al otro 50 % de ciudadanos que no trabajan; 2) los ciudadanos que no trabajan quieren dirigir la vida de los que trabajan e imponerles deberes; mientras que los que no trabajan no tienen deberes, solo quieren o pretenden tener y ejercer derechos; 3) los que no trabajan criminalizan a los que trabajan porque tienen vivienda o viviendas propias; 4) los que no trabajan pretenden tener vivienda como las tienen los que trabajan; 5) es sabido que la envidia genera odio, que el odio genera violencia y que la violencia no es buena para nadie; 6) que las pagas que se dan a los que no trabajan, no las paga el Gobierno, quienes las pagan son los que cotizan, es decir: los que trabajan; 7) que teóricamente, en una sociedad justa: las únicas pagas que deberían existir son las de las personas que por razón de salud y/o edad estén incapacitadas para trabajar; 8) que toda paga que se da sin merecerla genera vagos, maleantes y gente de mal vivir, que son fácilmente manipulables por quienes les facilitan vivir de la mamandurria y que están siempre prontas para generar conflictos, a sabiendas de lo que dice el dicho popular: «A río revuelto, ganancia de pescadores»; 9) es oportuno recordar lo que decía san Pablo: «Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma» (2 Tesalonicenses 3,10); 10) para que exista paz social, estabilidad, prosperidad y bienestar para todos, se requiere: igualdad en los derechos y deberes; esfuerzo de todos, no solo del 50 %.
Que nadie excepto los realmente necesitados vivan de la paga es responsabilidad de todos. Lo contrario, es decir: el esfuerzo y sacrificio de unos para que otros vivan sin dar palo al agua, jamás puede acabar bien, por muy idílico que nos lo vendan quienes generan todos estos enfrentamientos.