Modesta propuesta de arquitectura política
Quiero simplemente acabar poniéndome en modo sueño, imaginar las ciudades de Ceuta y Malilla como aquellas referentes mundiales del control del tráfico marítimo y comercial del estrecho de Gibraltar, además de dos poderosos baluartes de defensa garantes de la seguridad de todo el continente europeo
La enorme crisis provocada este mes de agosto con la invasión de Ceuta y Melilla por la masa humana marroquí aprovechando la debilidad de España, nuestro criminal gobierno y la pasividad de los españoles para defender lo que es nuestro, me obliga a plantear una reflexión y una hipótesis en relación a la estrategia política que debería iniciarse de forma inmediata una vez consiguiéramos retirar de la circulación a la banda de Alí Babá.
Tiene también lógicamente que ver con la independencia de la discusión ante una históricamente indiscutible españolidad de Ceuta y Melilla, con las eternas y falsas aspiraciones de Marruecos para obtener la posesión de unos enclaves que aunque situados en el continente y la costa africana han sido y son españoles mucho antes de que Marruecos existiera, así como las razones que he expuesto por activa y por pasiva de que en el fondo todo ello no es más que un ataque e intento de invasión ya por tercera vez en la historia a la cristiandad en general por parte del islam y del mundo musulmán.
Deberíamos considerar que para España el tema es de auténtica prioridad nacional.
No soy economista por lo que no se puede pretender de mí un análisis ni balance presupuestario en relación a la propuesta que contiene este artículo e imagino que por supuesto chirriarán todos los goznes interesados en no aceptarla o se dirá que la idea es producto de una mente alterada, pero como pienso que el mundo de la urbanística y la arquitectura no se rigen por parámetros de la lógica estadística sino por la visión de larga distancia y la creatividad, voy simplemente a exponer ideas de cómo España debería actuar con nuestros enclaves en el estrecho de Gibraltar, que por supuesto es nuestro.
Lo primero es considerar, establecer e inmediatamente actuar sobre las ciudades de Ceuta y Melilla. Ambas deberían convertirse en pocos años, quizás en el equivalente a una legislatura, en macrociudades portuarias adecuadas al más ambicioso plan de abastecimiento y central económico-marítima de primera magnitud, así como base militar de largo alcance con relación a la defensa y protección internacional.
Esa nueva estructura económico-comercial, apoyada y soportada por España, nación a la que pertenecen, convertiría Ceuta y Melilla en auténticos polos de referencia en el estrecho de Gibraltar. Atlántico-Mediterráneo. Europa-África. Y ello no solo eclipsaría estrategias no españolas, sino que de por sí impediría la tentación de nuevos enclaves por parte de Marruecos además de convertir el territorio español en inexpugnable para piratas e invasores.
Por supuesto todo ello acompañado de una extraordinaria inversión en infraestructuras portuarias, aeropuerto, sistemas de comunicaciones, áreas industriales, central de contenedores y almacenaje mientras por supuesto se adecua el planeamiento urbanístico y áreas residenciales a la nueva dimensión urbana y equipamental para la ciudadanía. Y se preguntarán los lectores al igual que yo también me he preguntado ¿De dónde va a conseguir España esa capacidad económica de inversión? Veamos:
Insistiendo en mi desconocimiento de estructuras económicas, esa inversión multimillonaria debería establecerse a través de los presupuestos del Estado con total apoyo del Banco de España y fondos europeos e internacionales puesto que no hay nadie más interesado en la protección del espacio Schengen que Europa y la OTAN incluso para el propio control migratorio.
Tan solo por poner un ejemplo doméstico, la drástica reducción de fondos dilapidados en inútiles fiestuquis de género y parásitos varios, de protección a independentistas y terroristas, defensa de lenguas por intereses ridículos, vergonzosos sindicatos, coches oficiales, viajes no declarados, residencias de vacaciones, asistentes, asesores, diputados y senadores con sus correspondientes equipos, etc. Y se me podrían ocurrir con ayuda también de los lectores ilustrados, un centenar de conceptos más.
Todo ello sin olvidar nuestra sanidad, protección social, control forestal, fuerzas armadas, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado que hay que mejorar y mantener de forma especial, aunque ello tan solo se conseguirá poniendo al frente de los departamentos y partidas presupuestarias nacionales a los mejores gestores, profesionales, técnicos y economistas en lugar de la banda de patanes y mamarrachos que hoy llevan la responsabilidad y los destinos de nuestro pobre país.
Todo ello debe conseguirse tan solo con un nuevo gobierno de amplia mayoría y capacidad de gestión que presente y persiga un objetivo común para sacar a España del pozo donde nos han sumergido. Como no soy hombre de partido no puedo influir pero si tan solo se me permitiera una sugerencia, el Sr. Feijoo y el Sr. Abascal deberían ya tener operativos unos equipos de trabajo, uno para la demolición de todos los desmanes perpetrados y transporte a vertedero autorizado y otro de construcción y reconstrucción nacional que con el apoyo de una amplia mayoría social, parlamentaria y de gobierno puedan atacar todas aquellas reformas necesarias para la recuperación de la dignidad de España y sobre todo para impedir legal y constitucionalmente que se vuelva jamás a repetir el drama Zapatero-Sánchez.
Sin duda está en las manos de los Srs. Feijoo y Abascal llevar a término el proyecto sobre todo para que la historia no les demande de por siempre habiendo tenido la oportunidad sin haberla aprovechado.
Quiero simplemente acabar poniéndome en modo sueño, imaginar las ciudades de Ceuta y Malilla como aquellas referentes mundiales del control del tráfico marítimo y comercial del estrecho de Gibraltar, además de dos poderosos baluartes de defensa garantes de la seguridad de todo el continente europeo.
Y esa es la España que deseo. ¿Ustedes también?
- Mariano Gomá es presidente del Foro España Cívica