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20 de julio de 2024

tribunaJesús M. Prieto Mateos

Memoria militar

La neutralidad política a la que los militares estamos obligados, y que cumplimos con estricta lealtad, debe ser la garantía que nos permita honrar a nuestros héroes sin estar sujetos a inquisiciones políticas de ningún signo

Actualizada 08:42

Me tomo la libertad, no exenta de cierta osadía y de falta de originalidad, de acuñar hoy y aquí el término «memoria militar» para reivindicar el recuerdo y el homenaje a los héroes que forjaron la tradición militar de España, al margen de cualquier consideración política.

Viene esto al caso tras conocer la publicación, en el Boletín Oficial de Defensa del pasado 18 de marzo, de una resolución por la que se cambia el nombre de varias calles del Arsenal de Ferrol y cuyo origen, al parecer, está en la demanda de aplicación de la legislación vigente sobre Memoria Democrática, hecha por alguna asociación.

Leyendo con detenimiento la resolución, lo primero que llama la atención es que un cambio en la denominación de unas calles se justifique «para optimizar la eficiencia en la organización del Arsenal…». No es extraño, sin embargo, que los nuevos nombres asignados se refieran a buques históricos de la Armada, pero sí lo es que, a cambio, se suprima el de un héroe militar cuya gesta no sabe de ideologías, ni de bandos, solo de sacrificio por salvar la vida de sus compañeros; eso sí es lamentable y hace evidente que la memoria, que en los últimos tiempos se ha visto adjetivada con criterios políticos, requiere, en casos como este, ser analizada, exclusivamente, por la trascendencia de los hechos, sin más consideraciones.

El héroe, ahora ignorado, es el soldado de Infantería de Marina Manuel Lois García a quien la Real Academia de la Historia describe así: «De familia muy modesta, comenzó a trabajar como jornalero agrícola a los trece años de edad. De fuerte complexión pero escasa talla, fue eximido por eso de cumplir el servicio militar, pero al iniciarse la Guerra Civil fue llamado a filas y declarado útil para servicios auxiliares. Soldado de Infantería de Marina, en octubre de 1936 embarcó en el crucero Baleares, a bordo del cual entró en operaciones a principios de 1937 en el estrecho y en el Mediterráneo. Durante el combate del cabo Cherchel (aguas de Argel), el 7 de septiembre de 1937, mostró un heroísmo extraordinario cuando abrió «a cuerpo limpio» una caja de iluminantes incendiada que estaba puesta sobre otra de proyectiles de alto explosivo, y logró coger en los brazos el proyectil que estaba ardiendo dentro, al rojo vivo, poniendo en grave peligro al propio buque, y pudo lanzarlo por la borda, pero a costa de recibir en el acto gravísimas quemaduras que le costaron la vida en la noche siguiente».

Resulta estremecedor leer este relato histórico que nos empuja a meternos en la piel de su protagonista y sentir, junto con el terrible dolor del cuerpo abrasado, la satisfacción del deber cumplido por haber dado la vida para salvar la de sus compañeros. Aquí no hay política, no hay ideología, no hay bandos, no hay sectarismos, solo hay una entrega sin límites por los demás, un ejemplo de excelsa generosidad que debe ser recordado y homenajeado por los militares de hoy, siguiendo los criterios que marcan las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas, como deber de gratitud y motivo de estímulo para la continuación de su obra. Esta es la memoria militar.

La neutralidad política a la que los militares estamos obligados, y que cumplimos con estricta lealtad, debe ser la garantía que nos permita honrar a nuestros héroes sin estar sujetos a inquisiciones políticas de ningún signo. Porque la memoria militar solo busca ensalzar, mediante el ejemplo de actos heroicos, las virtudes militares, imprescindibles para la sólida formación moral del soldado. Por ello, ruego a la señora ministra de Defensa que reconsidere la decisión tomada y que, como muestra de gratitud por su heroica hazaña, le sea devuelta la calle en el Arsenal de Ferrol al soldado de Infantería de Marina D. Manuel Lois García, aunque por ello se resienta, levemente, la eficiencia de su organización.

  • Jesús M. Prieto Mateos es teniente coronel del Ejército de Tierra y secretario de la asociación profesional militar «Tercios Viejos españoles»
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