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TribunaManuel Sánchez Monge

La polarización, el problema de las democracias

El tejido social y el funcionamiento democrático se ven profundamente afectados. Y se resquebrajan tanto las relaciones interpersonales como la cohesión social. El diálogo democrático entre las fuerzas políticas de diferente signo se erosiona y es difícil llegar a acuerdos

Hoy uno de los mayores problemas por los que atraviesan las diversas democracias en el mundo, es la polarización de los políticos y de los grupos sociales. Se habla de polarización cuando se dividen en dos bloques ideológicos contrapuestos y en posiciones cada vez más extremas. El fenómeno de la polarización es cada vez más frecuente en las sociedades democráticas. Las formaciones políticas se escoran a posiciones cada vez más extremas. Una consecuencia de esta radicalización es la dificultad para alcanzar acuerdos.

En una sociedad polarizada, la mayoría se identifica con uno de los bandos y descalifica todo lo que se refiere al otro, mientras que los ciudadanos que mantienen posiciones moderadas son minoría.

En concreto, la polarización política es una estrategia con la que se pretende dividir a los votantes en bloques, alimentándolos de mensajes simples que apelan a su parte emocional y frecuentemente lleva a la crispación y confrontación. Los líderes políticos han sabido implementar sus estrategias aprovechando las emociones y los temores de sus votantes para consolidar sus bases de apoyo, aun a costa de polarizar la situación política.

¿Por qué se produce la polarización política y social? Estas son algunas de las principales causas:

–Desigualdad económica. Cuando aumenta la brecha entre los más ricos y los más pobres se producen tensiones sociales que inevitablemente se trasladan al ámbito político. Se genera la percepción de que ciertos grupos son favorecidos o desfavorecidos por el sistema.

–Cambios demográficos. Los movimientos migratorios y el hecho de que exista una mayor diversidad cultural pueden provocar reacciones polarizadas en diversos sectores poblacionales.

–Auge de las redes sociales. Informarse a través de las redes sociales y otras plataformas digitales propicia que se creen burbujas informativas que refuerzan las opiniones preexistentes, que no fomentan la información plural.

–Falta de rigor de muchos medios de comunicación. Existen medios de comunicación que priorizan una visión ideológica determinada sobre la honestidad, la veracidad y el rigor informativo.

–Proliferación de liderazgos populistas. Por todo el planeta abundan figuras políticas que explotan las divisiones sociales para ganar apoyos en donde se identifican el uso de tácticas de miedo y la deslegitimación del adversario.

–Crisis de confianza que sufren las instituciones. Perder la fe en el sistema político tradicional puede llevar a radicalizarse y adoptar posiciones más extremas.

¿Qué consecuencias tiene la polarización política? El tejido social y el funcionamiento democrático se ven profundamente afectados. Y se resquebrajan tanto las relaciones interpersonales como la cohesión social. El diálogo democrático entre las fuerzas políticas de diferente signo se erosiona y es difícil llegar a acuerdos. Obstaculizando y a veces imposibilitando la gobernabilidad y la puesta en marcha de políticas más efectivas.

Se incrementa la desconfianza y el conflicto social. Se considera enemigos a los que piensan diferente y se incrementan los discursos de odio y actos de violencia política.

Aumenta la desinformación y las fake news. La información es sesgada o directamente falsa, como medio para reforzar las creencias de cada bando.

Se deterioran las instituciones democráticas. La falta de confianza en el sistema puede derivar en el cuestionamiento de la legitimidad de las instituciones

Estrategias para mitigar la polarización. Ciertas estrategias mitigan los efectos de la radicalización y fomentan un debate más constructivo. Por ejemplo:

Reformar los sistemas electorales, apostando por el fomento de la representación proporcional y la formación de coaliciones.

Impulsar programas educativos que promuevan el pensamiento crítico y la comprensión de los procesos democráticos. Hay que formar en democracia desde pequeños promoviendo espacios de conversación respetuosa cuando se defienden puntos de vista diferentes.

Promocionar los medios de comunicación independientes, apoyando el periodismo de calidad y la diversidad de fuentes informativas.

Formar a la ciudadanía en pedagogías activas de diálogo. Por ello, la creación de iniciativas donde personas de diferentes ideologías trabajen juntas en problemas comunes es esencial, con ello se fortalecerá la sociedad civil y la cooperación entre sectores sociales

Apostar por el diálogo político y el debate entre formaciones políticas de diferentes ideologías.

Regular las redes sociales implementando medidas que permitan combatir la desinformación y las cámaras de eco en plataformas digitales.

Apostar por un liderazgo político responsable, incentivando a los líderes para que adopten un discurso más conciliador y menos crispado.

Manuel Sánchez Monge es obispo emérito de Santander