Hablando en español
Se pongan como se pongan los usuarios de los escurridizos eufemismos derivados, básicamente, de complejos políticos, es más lógico decir español que castellano y desde luego mucho más decir España a España que decirle «este país»
Sé que es asunto manido y cansino y ya polémica vieja, pero no por ello menos vigente ni indigno de defensa.
Oí contar hace ya muchos años al académico y nobel Cela, que en una ocasión estando él en Lanzarote hablando con un nativo, al preguntarle Cela en qué lengua hablaba habitualmente, le contestó este: «Yo, don Camilo, hablo en español porque ¿ sabe usted ?, los canarios no sabemos pronunciar el castellano». Ahí está. Respuesta definitiva, en mi opinión, y brillantemente aclaratoria para los dubitativos y aún los fervientes defensores del uso del término «castellano» hablando de nuestro idioma, por el del español.
Seiscientos millones de hispanohablantes en más de veinte países tienen miles de giros, tonos, localismos, acentuaciones, entonaciones y expresiones unidas todas ellas por el español porque, como es sabido ( y según el criterio del mismo Cela ) el castellano es el culto y limpio español que se habla en Castilla. Ese es el gran matiz diferencial. Por eso el nativo de Orense, cuando no habla gallego, habla español, el indio azteca si no habla en náhuatl, habla en español y el anciano de Manila, si no habla el tagalo, habla en español. Delibes, por poner un ejemplo, castellano de Valladolid, hablaba y escribía en castellano ( tal vez el español más culto ) y también en español, pero más en castellano, porque eso era el ilustrísimo y brillante escritor, para mayor abundamiento de su excelencia en el uso de la lengua española.
A mí me parece que el empeño con el que muchos se rasgan las vestiduras y fingen indignación cuando oyen llamar español al que ellos llaman castellano lo hacen básicamente por evitar la aproximación a la palabra España, cosa a la que tienen, por supuesto, el mismo derecho que yo a criticarlo. La RAE recomienda «español» como denominación internacional, global, y aunque ya sabemos que en España se hablan otros idiomas y dialectos –todos respetabilísimos, no faltaba más– creo más apropiado y natural y desde luego más lógico, el uso del término «español». Pienso que en uso legítimo de la antonomasia, llamarle así es mucho más natural que, aún pudiendo hacerse y siendo correcto, llamarlo «castellano». Otra cosa son las fiebres políticas, las envidias irreprimibles y la negación de la evidencia (tercer grado de la borrachera, dicho sea de paso y sin ánimo de ofender). A mí me parece que en este asunto pasa algo similar que con la triste manía de referirse a España con el irrisorio circunloquio de «este país».
Se pongan como se pongan los usuarios de los escurridizos eufemismos derivados, básicamente, de complejos políticos, es más lógico decir español que castellano y desde luego mucho más decir España a España que decirle «este país». Otra cosa diferente son los escurridizos e insondables prejuicios de cada cual. Como dejó dicho el preclaro y nunca bien reconocido y ponderado Unamuno (y menos reconocido aún en su «matria» vascongada ) «allá cada uno con sus cadaunadas». Ahora , eso sí, España se llama España, no se llama «este país». Lo demás, palabrería.