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El nacimiento que
cambió la Historia

Detalle de 'La Adoración de los pastores' de Murillo
Clara González
Clara González
Redactora de Religión y Familia

La Anunciación de Nuestra Señora

Evangelio según San Mateo
Capítulo 1, versículos 18 al 25

18La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. 19José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. 20Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. 21Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». 22Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: 23«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa «Dios-con-nosotros»». 24Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer. 25Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús.

Con el sí de María se inicia la plenitud del tiempo (Ga 4, 4), es decir, el cumplimiento de las promesas y de los preparativos, como se explica en el Catecismo de la Iglesia católica. «Hágase en mí según tu palabra», respondió ella, predestinada desde antes de nacer a convertirse en la madre de Dios. En el misterio de la Encarnación se presentan varias realidades, que María es virgen, que concibe sin haber conocido varón y que su Hijo es verdadero hombre y verdadero Dios. A diferencia del evangelio de Lucas, Mateo (1, 18-25) lo narra desde el punto de vista de José. Como descendiente de David, ejerce de enlace entre la figura de Jesús con la promesa hecha por Dios a David («Yo haré que uno de sus hijos llegue a ser rey de mi pueblo» 2 Samuel 7, 1-25).

La Anunciación, de Fra Angelico
La Anunciación, de Fra Angelico - Museo Nacional del Prado

María de Nazaret, hija de Joaquín y Ana, era una joven judía que había nacido en Galilea. Ninguna de las fuentes que hablan de ella –además de la Biblia, también aparece en el protoevangelio de Santiago e incluso en el Corán– aseguran en qué año nació o murió, ni qué edad tenía cuando se quedó embarazada, aunque se cree que era entonces tan solo una adolescente. Según la tradición judía de aquel momento, las mujeres se consideraban casaderas ya a la edad de doce años y seis meses; y en el momento de la Anunciación, María estaba ya prometida con José.

El viaje a Belén

Evangelio según San Lucas
Capítulo 2, versículos 1 al 5

1Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. 2Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. 3Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. 4También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, 5para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta.

Como el ángel le dijo en un sueño, José permaneció junto a María. «Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús», cuenta Mateo. Meses después, la Sagrada Familia tuvo que enfrentarse al reto de viajar hasta Belén a empadronarse. Augusto había ordenado realizar un censo de todo el imperio y concretamente en Siria, donde era gobernador Cirino. Estos dos nombres los da Lucas en su narración y resultan imprescindibles para contrastar el relato con otras fuentes históricas y arqueológicas que verifiquen las Escrituras.

Camino seguido por San José y María desde Nazareth a Belén
Camino seguido por San José y María desde Nazareth a Belén - Ángel Ruiz
Moneda romana de plata con la efigie de Augusto
Moneda romana de plata con la efigie de Augusto - Museo Romano de Mérida

Alrededor de esta gran recaudación de impuestos surge una pelea histórica que Benedicto XVI en La infancia de Jesús resuelve fácilmente. «El censo tiene lugar en los tiempos del rey Herodes el Grande que, sin embargo, ya había muerto en el año 4 a. C.», escribe Ratzinger. Otras dos fechas causan controversia en este sentido. Flavio Josefo, el gran historiador judío, fechó el empadronamiento en el año 6 d. C. bajo el gobernador Cirino, que también aparece en las Escrituras. «Hay indicios según los cuales Cirino había intervenido en Siria también en torno al año 9 a. C. por encargo del emperador», continúa La infancia de Jesús. Distintos estudiosos indican que dicho censo se prolongó durante años y que se llevó a cabo en dos etapas, una primera en que se registraba la propiedad de las tierras y una segunda en la que ya se recaudaban los impuestos pertinentes. Sería la primera de estas dos por la que María y José se habrían desplazado hasta Belén, donde nació Jesús.

Allí era donde el hijo de Dios había de nacer, como había profetizado Miqueas (5, 2) y según afirma Benedicto XVI, de nuevo en La infancia de Jesús.

Nacimiento de Jesús

Evangelio según San Lucas
Capítulo 2, versículos 6 y 7

6Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto 7y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

¿Cuándo nació entonces Jesús? Si Herodes había muerto en el año 4 a. C., era poco probable que hubiese ordenado la matanza de los Inocentes al enterarse del nacimiento de Jesús si este había nacido cuatro años después. Fue Dionisio el Exiguo, el monje escita fallecido en Roma en el 526 d. C. quien fechó la Natividad el 25 de diciembre del año 753 desde la fundación de Roma. No obstante, lo más probable es que un error de cálculo por su parte lo llevase a confundirlo con el 749. Así, el 753 se convierte con Dionisio en el año 1 d. C., mientras que, en realidad, debería ser el 3 d. C. para que los hechos narrados por san Mateo en su Evangelio sobre los Magos y la masacre sean históricamente posibles, habría que determinar el nacimiento del hijo de Dios en el año 6 o 7 a. C. El lugar todos los conocemos: el pesebre sobre el que hoy se alza la Basílica de la Natividad de Belén.

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Puerta de acceso

Puerta de la Humildad

Así conocida por sus reducidas dimensiones, que obligan a los que quieren entrar a arrodillarse. Su tamaño se redujo durante el dominio otomano, para evitar la entrada de ganado al recinto.

Vista de la nave central

Nave central

Las columnas están decoradas con imágenes de santos y las paredes estuvieron cubiertas de mosaicos, hoy parcialmente visibles.

Estrella de plata que marca el lugar en el que nació Jesús

Gruta de la Natividad

Una estrella de plata de 14 puntas marca el punto en el que reposó Jesús tras el nacimiento. La roca está protegida por un recubrimiento de marmol y puede verse por el agujero en el centro de la estrella.

Escaleras de acceso a las grutas que se encuentran bajo la iglesia

Acceso a las grutas

Además de la gruta de la Natividad, bajo la Iglesia se encuentran las grutas de San José, San Jerónimo y de los Santos Inocentes, cada una de ellas con su propio altar.

Alatr Mayor de la Iglesia de la Nativida de Belén

Altar Mayor

Comparten la custodia del templo tres comunidades religiosas: una católica romana, una apostólica armenia y una ortodoxa griega. Cada una con sus propios altares y espacios designados.

Detalles de la Iglesia de la Natividad

Adoración de los Reyes Magos

Evangelio según San Mateo
Capítulo 2, versículos 9 al 12

9Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. 10Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. 11Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. 12Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo», preguntaron unos magos de Oriente que se presentaron en Jerusalén. Mateo no da sus nombres, ni dice cuántos ni quiénes eran. La tradición ha fijado que eran tres porque este fue el número de regalos que llevaron al niño: oro, incienso y mirra; y que Melchor, Gaspar y Baltasar eran sus nombres. En realidad, la historia de estos magos de la Biblia es más ricamente descrita en los Evangelios Apócrifos (aquellos que no son aceptados por el canon bíblico).

Adoración de los Reyes Magos, de Velázquez Adoración de los Reyes Magos, de Francesco Bassano
Adoración de los Reyes Magos, de Velázquez; Adoración de los Reyes Magos, de Francesco Bassano - Foto: Museo Nacional del Prado

Mateo dice que son «magos», aunque debería leerse como un sinónimo de astrólogos. Sin duda, ellos son los personajes más misteriosos de la Navidad. Sus nombres aparecen por primera vez en un mosaico del siglo VI, en la basílica de San Apolinar el Nuevo (Ravena) y la leyenda de los magos se extiende desde el Nacimiento de Jesús hasta el siglo XII, cuando se convierten en los protagonistas de una obra teatral más antigua que se conserva en castellano: el auto de los Reyes Magos.

Herodes el Grande y la matanza de los inocentes

Evangelio según San Mateo
Capítulo 2, versículos 16 al 18

16Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. 17Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías: 18«Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven».

Herodes había pedido a los Magos que le indicasen dónde se encontraba el Mesías, pero no para poder ir a adorarlo, sino para matarlo. Tras sentirse traicionado por sus Majestades de Oriente, enfureció y mandó matar a todos los menores de dos años en Belén y sus alrededores. La veracidad sigue siendo uno de los grandes interrogantes para los historiadores, ya que la única fuente que habla de esta tragedia es la Biblia.

Herodes el Grande, de Nicolas Caussin La Matanza de los Inocentes, de Guido Reni
Herodes el Grande, de Nicolas Caussin; La Matanza de los Inocentes, de Guido Reni - Foto: Pinacoteca Nacional de Bolonia

El reinado de Herodes el Grande está fechado entre el 37 y el 4 a. C. Fue un rex socius (rey aliado de Roma) con dos facetas muy marcadas de su personalidad como monarca. Fue un gran constructor, encargado del embellecimiento de muchas ciudades de Judea, pero también era cruel y sanguinario. Flavio Josefo, la otra fuente junto con Mateo de este reinado, no menciona la matanza de los Santos Inocentes, algo que ha llegado a poner en duda que este evento incluso hubiese sucedido. El historiador judío no es contemporáneo a este suceso, sino que vivió entre el 37 y cerca del año 100 d. C. Por tanto, obtuvo su información de un escrito anterior, concretamente del historiador romano Nicolás de Damaso, cuya obra no ha llegado a nuestros días.

Huida a Egipto

Evangelio según San Mateo
Capítulo 2, versículos 13 al 15

13Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». 14José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto 15y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».

Después de que los Magos volviesen a Oriente, el relato bíblico de Mateo salta directamente al momento en que el ángel se vuelve a aparecer a José en sueños y le indica que huya con María y Jesús a Egipto.

Ruta seguida por la Sagrada Familia durante la huida a Egipto, según la tradición de la Iglesia Copta
Ruta seguida por la Sagrada Familia durante la huida a Egipto, según la tradición de la Iglesia Copta - Ángel Ruiz

Tras la muerte de Herodes, en un tiempo indeterminado, otro mensajero de Dios se aparece a José mientras duerme para decirle que ya pueden volver a Judea. El propio evangelista ve este viaje como una profecía del Antiguo Testamento cumplida: de Egipto llamé a mi hijo (Oseas, 11, 1). Son los textos apócrifos y la tradición cristiana posterior la que ha completado el viaje de la Sagrada Familia con anécdotas y milagros ocurridos durante este episodio de la infancia de Jesús que la exégesis bíblica asocia con la historia de José, vendido por sus hermanos como esclavo y llevado a Egipto, donde fue excarcelado por saber interpretar los sueños del faraón.

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Especial realizado por:

Redacción: Clara González. Diseño: Ángel Ruiz.

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