El propio autor sufrió un herpes cerebral hace cuatro años
Entrevista a Raúl Mir Coll, autor de «El evangelio secreto de José de Nazaret»
«No hay palabras que expliquen el dolor de ver sufrir a un hijo vulnerable. San José me ha sostenido»
El primer zarpazo se lo dio la vida hace 18 años, cuando su hijo menor nació con una enfermedad rara. Luego llegarían otros igual de duros. «Al tomar decisiones difíciles, confíate al santo padre de Jesús», recomienda
Es un experto en tecnologías ambientales y en el compositor Joseph Haydn; está casado, tiene tres hijos y se está formando para ingresar en la Orden Franciscana Seglar. Con estos mimbres, Raúl Mir Coll (Barcelona, 1966) publica un nuevo libro, El evangelio secreto de José de Nazaret (editorial San Pablo).
Una leve sombra de tristeza asoma por sus ojos cuando se refiere al menor de sus hijos. «Nació hace 18 años con un síndrome raro el día del Poverello de Asís» refiere, lo que identifica como un signo más de la importancia de San Francisco en su vida. «Hace dos años, en una operación para corregir una escoliosis, quedó muy afectada la médula espinal. No hay palabras que expliquen el dolor de ver sufrir a un hijo vulnerable que ya cargaba con una discapacidad», musita, para recuperarse inmediatamente y añadir: «No estoy llamado a arreglar el sufrimiento de mi hijo –porque no puedo–, sino a no dejarlo sólo en él».
– Entiendo que esta durísima experiencia personal habrá tenido que ver en su decisión de escribir una novela sobre San José... Pero, ¿por qué lo ha hecho?
– Pues es una buena pregunta, porque yo también me lo cuestioné cuando empecé a escribirla. A mí me gusta mucho hacer la oración con los personajes del Nuevo Testamento e ir adentrándome en las figuras que aparecen en cada uno de los pasajes. Y San José es el silencio absoluto. Aparece solamente en el Evangelio de San Lucas y de San Mateo, pero de una manera muy tangencial. Como padre, como trabajador, como miembro de una comunidad cristiana, me planteaba cómo sería la vida de un hombre que custodió el misterio de Cristo. ¿Cuáles serían sus dudas, sus preocupaciones, sus anhelos? ¿Cómo debía ser esa vida de oración que tenía? Y de ahí fue surgiendo un texto, una novela. En primer lugar, en el corazón, a raíz de la oración, porque yo soy bastante devoto de San José desde hace muchos años y siempre me planteaba cómo sería su vida.
El último libro de Raúl Mir
– Debe ser muy difícil partir prácticamente de cero: no hay una sola frase de San José recogida en los Evangelios...
– Bueno, es complicado en el sentido de que tienes que imaginar qué es lo que diría. Por eso la novela está narrada en primera persona. Mi idea era que San José hablara para transmitir aquellos sentimientos que pudiera tener ante el misterio tan grande que es ser el padre del Creador. Todos los acontecimientos que suceden a su alrededor son acontecimientos que a cualquier ser humano le supondría un absoluto desconcierto. Cuando se te aparece un ángel para decirte que vas a contraer matrimonio con una mujer que está encinta... San José es el hombre justo. Pero pone el amor por encima de la justicia. ¿Qué se planteaba San José? Son grandes cuestiones que muchas veces no se han planteado y que creo que son importantes analizar desde el punto de vista humano y espiritual.
El propio autor sufrió un herpes cerebral hace cuatro años
– Me imagino que el peligro de hacer una novela de ficción sobre un tema relacionado con el Evangelio son las críticas que puede cosechar por imaginar algo que no sabemos si ocurrió exactamente así. Es lo que les ha pasado a algunos, por ejemplo, con la serie The Chosen...
– Claro... Yo he sido muy fiel a los textos de los evangelios, que sí narran episodios muy claros de la vida de la Sagrada Familia y el papel que San José tuvo. Lo que ocurre es que yo, literariamente, lo que he recreado son espacios de cómo podía ser la vida en el taller de Nazaret, por ejemplo. O cómo podía ser la vida en la sinagoga. ¿Cómo podían ser conversaciones con Jesús? ¿Cómo fue el camino hacia Belén cuando sale el edicto de César Augusto? El impresionante momento del alumbramiento del Niño Jesús o la presencia de los Reyes Magos. Es una recreación. Es una ficción literaria. Pero también es cierto que San José, de alguna manera, es un personaje que da pie a desarrollar muchos aspectos, desde el silencio, la aceptación de la voluntad de Dios, la caridad, el servicio. Entonces eso me ha permitido también hacer un trabajo literario en el que recoja todos estos aspectos.
– ¿Qué es lo que ha aprendido como padre y como cristiano de San José?
– San José me ha acompañado a lo largo de mi vida en aspectos muy importantes. Por ejemplo, hace cuatro años sufrí un herpes cerebral que me dejó unas secuelas de salud importantes, y hace dos años mi hijo pequeño, que ahora tiene 18 años, tuvo una operación de una escoliosis en la espalda. Hubo un error médico. Le tocó la médula espinal y se la dañó gravemente. Durante todos estos procesos de enfermedad, de vida familiar, he analizado muchas veces cómo un padre puede custodiar el misterio de un hijo, la enfermedad o cómo aceptas tú en tu propia vida situaciones que llevan y comportan la cruz.
San José, en este sentido, es el es el ejemplo más grande de custodia de la misericordia. ¿Por qué? Porque la entrega de San José en todos los aspectos de su vida hacia su mujer, hacia sus hijos, hacia la voluntad de Dios, es tan grande que te muestra cuál es el camino. A mí, como padre, me ha enseñado primero responsabilidad. Silencio en el acompañamiento. Comprensión ante el misterio de cada uno de mis hijos, porque cada uno es diferente. Ese acompañamiento lo he puesto muchas veces en contemplación y en oración: San José, ayúdame a discernir cómo actuarías tú. Cuando tienes que tomar decisiones difíciles, ese rol de San José, si lo pones en contemplación, te ayuda a tomar decisiones importantes en tu vida personal.