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Alfonso del Corral, médico y baloncestistaMontaje El Debate

«No conocía al Señor»: la conversión que vivió el jugador del Real Madrid tras la repentina muerte de su hijo

Tras la tragedia, el exjugador de baloncesto Alfonso del Corral abrazó la fe y ahora ha escrito un libro contando su historia

Alfonso del Corral ganó dos copas del rey, dos ligas ACB y la copa Korac. Todo parecía sonreírle al escolta de 1,92 metros de alto conocido por su fuerza física, defensa y capacidad anotadora, que practicó el baloncesto como profesional desde la década de 1970 hasta el 1988.

Aquel año se retiró del baloncesto para empezar a ejercer como médico, profesión gracias a la cual siguió unido a las filas del equipo madrileño. Sin embargo, en 1997, todo cambió cuando vivió el mayor golpe que le ha atestado la vida: el fallecimiento de su hijo Álvaro, de 6 años, tras sufrir una parada cardiaca.

Un libro para contar su historia

Veintinueve años después del trágico suceso que sacudió su vida y la de su esposa Paloma, ha decidido escribir el libro La vida después del adiós: Una historia de señales, amor, esperanza y fe en Jesucristo. En esta novela autobiográfica cuenta a todos sus lectores la decisión que marcó el rumbo posterior de su vida después de la pérdida de su hijo Álvaro.

Como él mismo narra en una entrevista para Aciprensa, los primeros días de duelo fueron los más trágicos, vividos con gran agonía: «No podía ni respirar», cuenta. Sin embargo, en los días siguientes algo comenzó a cambiar. Se encontró repetidamente con una frase del Evangelio —«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Juan 14, 6)—, unas palabras que terminarían transformando por completo su vida. Sus padres fueron católicos practicantes y le trasmitieron la fe, pero él «no conocía a Dios». Encontrarse la misma oración en distintos lugares durante un periodo de tiempo tan corto fue una de las «casualidades» que le han ido marcando a lo largo de su vida.

¿Casualidades o divinidades?

Desde ese junio de 1997, toda su vida ha estado llena de aparentes «casualidades» que él ha bautizado como «Una Mano que lleva todo», ya que está convencido que es Dios el que va guiado nuestra vida y nos va acompañando en el camino.

Pone los pelos de punta (...) Hay una historia que lleva ÉlAlfonso del Corral sobre su vida

Junto a su esposa ha construido un pilar sólido en el que ambos se sostienen mutuamente mientras dejan que sea Dios quien los mantenga en pie. Unidos en la fe, volvieron a decir «sí a la vida» con el nacimiento de sus dos hijas y nunca dejaron de confiar en la Virgen María, de quien aseguran que «no falla nunca».

Dentro de el dolor que no se supera, se acepta; Dios le dio la fuerza, la gracia y el amorDel Corral sobre su mujer, Paloma

Entre los pilares que, asegura, le han salvado la vida y le han permitido seguir adelante destacan la Eucaristía —porque «en ese trozo de pan está Dios»—, la esperanza en el Paraíso, sostenida por la certeza de que «hay otra vida después», y la amistad con Jesucristo, ya que «la paz que te da Él te transforma».