Fundado en 1910

Dolly Parton en 1987GTRES

La «fuerza extra» de Dolly Parton: así explicaba la estrella del country su fe en Dios

Tras el fallecimiento de la artista el 25 de agosto a los 80 años, desgranamos su fe a través de sus propias palabras: un motor práctico que guio desde su infancia en la pobreza de Tennessee hasta sus mayores decisiones de negocios

El fallecimiento de Dolly Parton a los 80 años ha dejado un vacío en la música popular. Sin embargo, más allá de los millones de discos vendidos y su imborrable estética, la figura de Parton destaca por una dimensión que ella misma se encargó de visibilizar a lo largo de toda su carrera: su fe cristiana. La cantante siempre habló de su fe de una forma sumamente natural y a la vez 'práctica', casi como una herramienta de resistencia diaria y una brújula en sus decisiones diarias.

Parton nació en el seno de una familia numerosa en la región montañosa de Tennessee. En sus declaraciones para Risen Magazine, la artista recordaba cómo la espiritualidad definió sus primeros años de vida: «Crecí en una familia muy pobre, pero muy espiritual». La influencia de su entorno familiar fue decisiva, especialmente la de su madre y la de su abuelo, que era predicador.

Para la cantante, la fe constituía el sustento indispensable para afrontar las dificultades de la escasez: «Así es como salimos adelante, creyendo en algo más grande que nosotros; tenías que hacerlo». Bajo esta educación, Parton asimiló una convicción que mantuvo durante toda su vida: «Realmente creía que a través de Dios todo es posible». Con respecto a las creencias ajenas, manifestaba un profundo respeto, señalando que cada persona posee sus propias convicciones y que incluso la ausencia de estas conforma una postura particular.

«La fe ha sido la clave de todo lo que hago»

Lejos de circunscribir su fe al ámbito privado, Parton explicaba que esta guiaba activamente su labor profesional: «La fe ha sido la clave de todo lo que hago». En un medio tan exigente como la industria discográfica, la artista describía su relación con Dios como un auxilio constante: «Eso me mantiene fuerte cuando soy débil, me mantiene en marcha cuando tengo ganas de sentarme», afirmaba.

Según sus propias palabras, la oración era el canal para obtener «esa fuerza extra que viene de Dios», un recurso que procuraba integrar en cada uno de sus proyectos. Asimismo, definía su vocación artística bajo una petición diaria de servicio: «Le pido a Dios: déjame ser una luz, déjame elevar a la gente y amar. Ese es mi propósito absoluto en este mundo».

El testimonio de Parton se reflejó de manera concreta en la gestión de su carrera, donde las consideraciones familiares primaron sobre las puramente comerciales. El episodio más célebre de su trayectoria profesional ocurrió cuando declinó ceder la mitad de los derechos de autor de su composición I Will Always Love You para que fuera grabada por Elvis Presley.

A pesar de la relevancia artística que suponía la propuesta, la exigencia del mánager de Presley, el coronel Tom Parker, de quedarse con la mitad de los derechos de edición llevó a Parton a rechazar el trato para preservar el patrimonio de su familia. Para tomar esta determinación, la cantante detalló que recurrió a sus valores fundamentales: «Me apoyé en esa parte espiritual... la familia, el amor a Dios y el amor a la familia, y simplemente entré en mi propio instinto para decir 'esto es lo correcto', incluso si es difícil».

El posterior éxito mundial de la canción, popularizada años después por Whitney Houston, confirmó, a juicio de Parton, la rectitud de su decisión. «Así es como tomo todas mis decisiones y por eso estoy aquí hoy, y me encanta eso», aseguró.