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Inteligencia Artificial (IA)

Inteligencia Artificial (IA)Getty Images / Suriphon Singha

Inteligencia Artificial

¿Qué dice la Inteligencia Artificial sobre la existencia de Dios?

Esta tecnología se ha convertido en la última gran revolución de nuestro tiempo, capaz de resolver complejos problemas matemáticos en cuestión de segundos pero, ¿puede filosofar? ¿Qué opina de la creación de este mundo? ¿De la existencia de Dios?

En los últimos años, la Inteligencia Artificial no ha dejado de sorprendernos. Aunque al principio parecía una especie de asistente que nos ayudaba a la hora de redactar o de retocar algunas imágenes, hoy en día se emplea en innumerables ámbitos: desde la medicina, donde ayuda a detectar tumores en radiografías antes que el ojo humano, hasta la banca, la educación o la propia administración pública. Ha dejado de ser una herramienta curiosa para convertirse en una tecnología presente en buena parte de nuestra vida cotidiana, muchas veces sin que seamos conscientes de ello.

Los algoritmos deciden qué noticias vemos en nuestro teléfono, qué series nos recomiendan las plataformas o qué anuncios aparecen mientras navegamos. Las empresas los usan para seleccionar candidatos en procesos de contratación, conceder créditos o atender a sus clientes a cualquier hora del día. En el ámbito científico permiten analizar en semanas volúmenes de datos que antes exigían años de trabajo, y en sectores como la agricultura o la logística ya ayudan a optimizar recursos y reducir costes.

Y con todo ese conocimiento, con todos los datos que recopila cada día de las innumerables fuentes de las que aprende, ¿qué opina de la existencia de Dios?

En El Debate les hemos preguntado a los chatbots de Anthropic, OpenAI y Google, y estas han sido sus respuestas:

Claude, el chat de Antropic

Cuando le preguntamos al chatbot de Anthropic si existe Dios, su respuesta es que ni la ciencia ni la filosofía han logrado probar que existe un Dios, pero tampoco que no existe. Lo que sí hay son argumentos en ambos sentidos, que la IA enumera de la siguiente manera:

Argumentos a favor

  • Cosmológico: todo lo que empieza a existir tiene una causa, así que el universo necesitaría una causa primera que no sea parte de él (Tomás de Aquino, Leibniz y, hoy, William Lane Craig).
  • Del ajuste fino: las constantes físicas parecen calibradas con mucha precisión para que haya vida, y eso sugeriría un diseño.
  • Moral: si existen valores morales objetivos, necesitarían un fundamento que esté por encima de lo humano.
  • Experiencia religiosa: millones de personas de todas las culturas dicen haber tenido experiencias de lo divino.

Argumentos en contra

  • Problema del mal: cuesta conciliar un Dios bueno y todopoderoso con tanto sufrimiento, sobre todo el que no parece tener sentido.
  • Ocultamiento divino: si Dios quisiera relacionarse con nosotros, ¿por qué su existencia es tan poco evidente?
  • Parsimonia: la ciencia explica cada vez más cosas sin necesitar a Dios, y no hace falta añadir una hipótesis que no aporta capacidad explicativa.
  • Diversidad religiosa: las religiones hacen afirmaciones incompatibles entre sí, lo que hace pensar que tienen un origen cultural.

Claude asegura que no posee una respuesta definitiva que ofrecer. «Creo que es una cuestión en la que la razón te lleva hasta cierto punto y, a partir de ahí, cada uno decide según su experiencia, su forma de ver el mundo y, para muchos, la fe».

ChatGPT, el chat de OpenAI

Una respuesta similar ofrece ChatGPT, que asegura que no hay una respuesta demostrada y universalmente aceptada de la existencia de Dios.

Según la Inteligencia Artificial de OpenAI, desde la ciencia no existe actualmente una prueba empírica que demuestre la existencia de Dios, pero tampoco un experimento capaz de demostrar su inexistencia. La ciencia trabaja con fenómenos observables y comprobables; un Dios entendido como realidad trascendente queda, en buena medida, fuera de ese método.

Por otro lado, desde la filosofía, la IA señala que hay argumentos importantes en ambos sentidos. A favor se han formulado, entre otros, el argumento cosmológico, por qué existe algo en vez de nada y si el universo requiere una causa última, el argumento del ajuste fino, el argumento moral y diversas versiones del argumento ontológico. Frente a ellos aparecen objeciones como el problema del mal, la posibilidad de explicar el universo sin recurrir a una causa divina o la dificultad de pasar de una «primera causa» a un Dios personal como el del cristianismo, el judaísmo o el islam.

Y, por último, OpenAI apunta que desde la religión, la respuesta es afirmativa para miles de millones de personas, pero se fundamenta también en la fe, la revelación, la tradición y la experiencia personal, no únicamente en una demostración lógica.

Según GPT, «no sabemos demostrar científicamente que Dios exista ni que no exista. La cuestión depende también de qué entendamos por «Dios» y de qué tipo de evidencia consideremos suficiente».

Gemini, el chatbot de Google

No es muy diferente la respuesta de la Inteligencia Artificial de Google. Según Gemini, la respuesta a si existe Dios depende de la lente a través de la cual se examine el mundo: la fe, la filosofía o la ciencia empírica.

Así, Google apunta que, desde el enfoque teísta, el de la fe y la religión, Dios es una realidad innegable. Argumentos como el cosmológico (la idea de que el universo tuvo un comienzo y necesita una causa incausada) y el teleológico (el «ajuste fino» y la extrema complejidad del cosmos sugieren un diseñador inteligente) respaldan esta visión.

Por otro lado, el enfoque científico y naturalista, el ateísmo, se basa en el método empírico, que requiere observar, medir y falsar datos. Puesto que no existe evidencia física, medible y repetible de un ser supremo, el ateísmo concluye que no hay motivos racionales para afirmar la existencia de Dios.

Finalmente, el enfoque de los límites humanos, el agnosticismo, argumenta que la mente humana, con sus limitaciones biológicas y perceptivas, simplemente no tiene las herramientas para comprobar si existe o no una entidad que trasciende las leyes del espacio y del tiempo. Así, esta postura reconoce que la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia, manteniendo una postura de duda razonable.

La Inteligencia Artificial y la filosofía

Las tres inteligencias artificiales coinciden en lo esencial: ninguna se atreve a dar un veredicto. Todas repasan los mismos argumentos que filósofos y teólogos llevan siglos debatiendo (la causa primera, el ajuste fino del universo, el fundamento de la moral o el problema del mal), y todas concluyen que la cuestión escapa a la demostración científica.

No es casualidad. Estos sistemas no piensan ni creen: aprenden de millones de textos escritos por personas y devuelven, ordenado y resumido, lo que la humanidad ha dicho sobre el asunto. Además, las compañías que los desarrollan aseguran que los diseñan para mantener la neutralidad en cuestiones religiosas, políticas o morales en las que no hay consenso.

Así, a la pregunta de si la inteligencia artificial puede filosofar, la respuesta parece clara: puede exponer la filosofía, pero no hacerla suya. Resume a Tomás de Aquino y a Hume en segundos, pero la pregunta por Dios, la de siempre, sigue quedando, como admite el propio Claude, en manos de la razón, la experiencia y la fe de cada persona.

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