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La catedral de Ibiza está ultimando los detalles del nuevo retablo

La catedral de Ibiza está ultimando los detalles del nuevo retabloDiócesis de Ibiza

Ibiza se prepara para conmemorar a sus 20 sacerdotes mártires asesinados en 1936

La catedral da los últimos retoques al nuevo retablo, que debe estar listo antes del 17 de octubre, cuando el cardenal Marcello Semeraro presidirá su beatificación

apartir del sábado, 17 de octubre, la Iglesia católica contará con veinte beatos más. Se tratarán de los sacerdotes mártires que fueron asesinados in odium fidei entre agosto y septiembre de 1936, en el territorio de la diócesis de Ibiza, isla que, junto con Menorca, fue escenario de una de las más cruentas persecuciones religiosas contra el clero diocesano.

Según ha informado el obispado, un gran retablo conmemorativo de los futuros beatos se está terminando de erigir en el interior de la catedral de Ibiza. La obra artística, elaborada por el Taller de Arte Religioso Salmerón, ha sido financiada mediante una colecta popular. El obispo de la diócesis, monseñor Vicent Ribas, ha explicado que este retablo «quiere ser un homenaje colectivo de los fieles y la sociedad de Ibiza y Formentera a estos Siervos de Dios asesinados en 1936», durante los primeros meses de la Guerra Civil española, por su fidelidad a Cristo.

El retablo se está instalando junto al presbiterio catedralicio

El retablo se está instalando junto al presbiterio catedralicioDiócesis de Ibiza

La ceremonia de beatificación, prevista para el próximo 17 de octubre, será presidida por el cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, que ejercerá como representante de Su Santidad. La beatificación fue autorizada por el Papa León XIV el pasado 18 de junio, tras un largo proceso iniciado en 2008.

Entre los nuevos beatos, es especialmente estremecedor el caso del primero en morir, Antoni Tur Costa, párroco de Sant Carles. La Columna de Mayo, procedente de Barcelona, desembarcó en Pou des Lleó. Asesinaron al párroco y a su padre. Y, al día siguiente, asesinaron al hermano en Santa Eulària, solo por ser su hermano.

Al párroco de Sant Mateu, Josep Tur, que fue asesinado a los 27 años, le dijeron que se fuera de la parroquia. Se quedó porque tenía que hacer un bautizo. Lo registró y se fue. Lo escondieron en una casa pero él no quería poner en peligro a nadie. «Nunca se había metido en política. Él mismo se entregó y lo mataron», ha recordado monseñor Ribas.

«Si hubieran renegado», ha concluido el obispo de Ibiza, «no habrían muerto. Pero se mantuvieron fuertes en medio del sufrimiento y la persecución».

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