Tres seminaristas y su experiencia vocacional

¿Por qué un joven de hoy se mete en el seminario? Tres futuros curas lo explican

El próximo lunes, Día de la Hispanidad, monseñor Ginés García Beltrán ordenará a cinco nuevos sacerdotes en el Cerro de los Ángeles

Desde niño soñaba con ser bombero, pero un viaje a Hispanoamérica, en el que colaboró con distintas parroquias y acompañó a un sacerdote en la selva amazónica, despertó en él la inquietud por el sacerdocio. Es el caso de Iñaki Suárez Cuesta, un seminarista de 29 años, que, el próximo lunes, será ordenado sacerdote por el obispo de Getafe, monseñor Ginés García Beltrán, en la basílica del Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles (Madrid).

Junto a Iñaki, otros cuatro seminaristas recibirán el sacramento del Orden en la misma ceremonia. Y todos ellos, desde luego, tenían sus sueños y proyectos futuros de vida: un profesor de Historia, otro de Física y Química... «Fue un juego de tira y afloja con el Señor», reconoce Carlos Herrero Folgado, de 30 años y procedente de la parroquia de Santiago Apóstol de Villaviciosa de Odón. Entró en el seminario con 20 años, en el verano de 2016, pero su vocación sacerdotal comenzó a planteársela mucho antes.

«Desde que comenzó a ser monaguillo, varias personas le preguntaron si iba a ser sacerdote, pero él siempre respondía que no, porque quería ser profesor de Historia, formar una familia cristiana y servir a la Iglesia», explican desde el obispado de Getafe. «Con el tiempo, aquellas preguntas le llevaron a plantearse directamente ante el Señor si le estaba llamando al sacerdocio», agrega.

La Jornada Mundial de la Juventud de Madrid de 2011 fue el inicio de la conversión de Enrique Cerrada Collado, de 28 años; conversión «entendida como un encuentro con Cristo vivo que da a la vida un horizonte definitivo». «En 2015, durante una peregrinación a Guadalupe con la diócesis, descubrió la vocación sacerdotal», ha explicado a través del obispado. Aunque nunca había pensado de pequeño en ser sacerdote, «las experiencias vividas en la parroquia, los grupos y los campamentos hicieron que se preguntara cada vez más qué quería Dios de él». Al año siguiente, cuando tenía 19 años, entró en el seminario de Getafe.