Fundado en 1910
La magnífica iglesia del monasterio de Santa María la Real de Sacramenia (Segovia) se salvó 'in extremis', después de que su claustro y refectorio fueran desmontados y llevados a EE. UU.

La magnífica iglesia del monasterio de Santa María la Real de Sacramenia (Segovia) se salvó 'in extremis', después de que su claustro y refectorio fueran desmontados y llevados a EE. UU.Getty Images

Cinco monumentos religiosos que fueron malvendidos y se exponen fuera de España

Sobornos, mentiras e indiferencia se mezclan en el devenir de numerosas obras de arte que terminaron lejos de nuestras fronteras

Tras siglos formando parte de una iglesia o monasterio, fueron desmontados o arrancados y malvendidos al mejor postor extranjero. La pobreza, la ignorancia, la codicia y el abandono se aliaron entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX para arrebatar centenares de auténticas obras de arte del patrimonio religioso español para acabar en museos y colecciones particulares de Estados Unidos. Estos son solo alguno de ellos.

Monasterio de Sacramenia (Segovia)

El claustro de Sacramenia, ahora en Miami

El extraordinario claustro de Sacramenia, ahora en MiamiGetty Images/iStockphoto

La monumental iglesia del monasterio de Santa María la Real de Sacramenia (Burgos) estuvo a punto de ser desmontada sillar a sillar para ser llevada a Estados Unidos. Eso fue exactamente lo que había ocurrido en 1925, cuando el magnate de la prensa norteamericana y coleccionista de obras de arte William Randolph Hearst llegó a un acuerdo con los propietarios del cenobio para hacerse con el claustro, la sala capitular y el refectorio de los monjes.

A partir de ahí comenzó un penoso proceso de desmontaje de las estancias, de soborno de las autoridades españolas, de almacenaje en 11.000 cajas de madera, su transporte en secreto en tren y su posterior traslado en barco a Estados Unidos.

Pero estalló el crack del 29, las cajas quedaron abandonadas en un almacén (donde sufrieron numerosos expolios) y no fue hasta 1952, cuando fueron vendidas a Raymond Moss y William Edgemon, quienes se encargaron de reconstruir –malamente– el enorme rompecabezas en 1964. Las estancias se encuentran montadas hoy en Miami (Florida), donde es conocido como El Monasterio Español y está destinado a la celebración de bodas y banquetes.

La portada de San Miguel de Uncastillo

La portada

La portada de la iglesia de San Miguel de Uncastillo, tal y como se encuentra hoy en el Museo de Bellas Artes de Boston

La Iglesia de San Miguel, en Uncastillo (Zaragoza) fue construida en la segunda mitad del siglo XII. Consta de cuatro tramos divididos por arcos fajones apuntados que se cubrieron con bóveda de crucería sencilla. En 1915, el obispo de Jaca vendió su portada meridional, que actualmente se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Boston.

La cruz de San Salvador de Fuentes

La cruz se conserva en el MET

La cruz se conserva en el MET

En el Metropolitan Museum de Nueva York se conserva la cruz procesional de San Salvador de Fuentes (Asturias). Se trata de una pieza de orfebrería románica de excelente calidad y de las más importantes de toda la península.

La pieza salió de Asturias y pasó por diferentes manos (incluso estuvo en el Louvre) hasta llegar a las del banquero y coleccionista John Pierpont Morgan. Cuando murió, fue donada al museo neoyorquino.

Aurelio del Llano menciona en «Bellezas de Asturias» (1928) que la cruz fue vendida en 1901 por el párroco, don Perfecto Palacio, a un empresario extranjero con grandes industrias en Mieres por 10.000 pesetas.

Se trata de una cruz de madera recubierta con plata y decorada con fragmentos de oro y piedras preciosas. La figura de Cristo Crucificado está acompañada de las de María y San Juan en los brazos de la cruz y de un ángel en la parte superior.

Las pinturas murales de Santa María de Mur

Las extraordinarias pinturas de Santa María de Mur

Las extraordinarias pinturas de Santa María de Mur

Para contemplar las soberbias pinturas de Santa María de Mur (Lérida) hay que desplazarse, nuevamente, al Museo de Bellas Artes de Boston. En 1907, un grupo de expertos italianos arrancaron las pinturas que decoraban el ábside central de la iglesia con el método del strappo, bajo las órdenes de Ignacio Pollak, anticuario y comerciante de arte que las había comprado al párroco de Mur.

Monasterio de Óvila (Guadalajara)

La sala capitular gótica de Óvila, ahora convertida en iglesia del monasterio Our Lady of New Clairvaux de Vina, en California

La sala capitular gótica de Óvila, ahora convertida en iglesia del monasterio Our Lady of New Clairvaux de Vina, en California

De nuevo, el nombre del magnate William Randolph Hearst aparece ligado a un monasterio español. Fue desamortizado en 1835. Muchas de las joyas artísticas de Óvila pasaron a las iglesias parroquiales de los alrededores. Otras muchas, como los libros de su biblioteca o los documentos de sus archivos, fueron robadas y malvendidas impunemente, según explica la asociación Hispania Nostra.

En 1928 el Estado lo vendió a un particular por 3.000 pesetas de la época. Éste, a su vez, lo vendió en 1931 a Hearst. Fue desmontado piedra a piedra y enviado a Estados Unidos, aunque quedó parte de él.

De nada sirvieron las cartas que Francisco Layna envió entonces a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y a la Real Academia de la Historia alertando del «expolio» y la «expatriación» de Óvila.

La sala capitular, antes de su expolio

La sala capitular, antes de su expolio

El Gobierno de la República reaccionó tímidamente y tarde declarando en junio Monumento Nacional las ruinas de Óvila, cuando ya había sido exportado.

En 1941 el magnate vendió los restos del monasterio alcarreño a la ciudad de San Francisco por 25.000 dólares, y las piedras acabaron dispersas en un museo y un parque donde fueron objeto de nuevos expolios y actos de vandalismo, excepto su portada manierista que en 1965 fue instalada en el Hearts Court del De Young Museum de San Francisco.

En 1994, lo que quedaba de la capilla fue adquirido por los monjes cistercienses de New Clairvaux (California), que durante más de diez años recogieron donativos para su reconstrucción, que comenzó en el 2000.

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