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Isabel Vaughan-Spruce, en una de las numerosas ocasiones que ha sido arrestada por «rezar en silecio»ADF

La mujer que fue absuelta por «rezar en silencio frente a un abortorio» se enfrenta a cinco nuevas denuncias

Isabel Vaughan-Spruce ha recibido esta semana las acusaciones, y pide que «prevalezcan el sentido común y la libertad»

Permanecer de pie, en silencio, a menos de 150 metros de una clínica abortista puede ser considerado un delito en Gran Bretaña. No se trata del argumento de una novela distópica, sino la realidad a la que se enfrenta Isabel Vaughan-Spruce, una mujer cristiana que fue declarada inocente el año pasado por rezar frente a un abortorio en Birmingham, pero que ahora se enfrenta a cinco nuevas denuncias.

Según Premier Christian News, la fiscalía ha presentado esta semana cinco nuevos cargos que sustituirían al único cargo anterior que fue desestimado por el juez porque «no estaba redactado correctamente». Vaughan-Spruce se ha declarado inocente en reiteradas ocasiones. No niega que se encontrara dentro de la zona de seguridad de 150 metros de la clínica abortista, pero sus abogados argumentan que rezar en silencio no constituye un delito, y que su procesamiento vulnera su libertad de pensamiento y de religión.

La mujer fue absuelta previamente en otro caso similar tras ser arrestada dos veces por el mismo «delito» de rezar en silencio, y la Policía de West Midlands se vio obligada a indemnizar con unos 15.000 euros (un total de 13.000 libras esterlinas) a Vaughan-Spruce.

La ley británica sobre «zonas de seguridad» en torno a abortorios entró en vigor en octubre de 2024 y prohíbe «influir en la decisión de cualquier persona de acceder, proporcionar o facilitar la prestación de servicios de aborto» en un radio de 150 metros.

«Sentido común y libertad»

Vaughan-Spruce ya ha reaccionado a las cinco nuevas acusaciones de esta semana, y ha señalado que «permanecer en silencio y defender ciertas creencias en un espacio público nunca debería ser un delito. Sin embargo, a pesar de haber sido exonerada de mis actos en múltiples ocasiones y de haber recibido una indemnización económica tras dos detenciones injustas, el año pasado volví a ser acusada por mi mera presencia en una 'zona de seguridad', y hoy he recibido nuevos cargos».

«Me preocupa profundamente esta violación del derecho fundamental a la libertad de pensamiento y a mis arraigadas convicciones cristianas provida. Ruego que prevalezcan el sentido común y la libertad, para que nadie más tenga que enfrentar un trato criminal por sus creencias», ha agregado.

Se prevé que su juicio tenga lugar el próximo mes de enero.