Daños en el puente de Chongar entre Jersón y Crimea
El Papa llama a Putin desde el hospital para pedir una tregua humanitaria en la región de Jersón
Durante la conversación, el Pontífice ha trasladado su honda preocupación por la situación límite de la población civil en este enclave de la región de Jersón
El Papa León XIV ha intervenido directamente ante el Kremlin en plena convalecencia hospitalaria. Desde la habitación del Policlínico Gemelli de Roma, donde se recupera de una cirugía por un tumor pulmonar, el Pontífice telefoneó este viernes al presidente ruso, Vladímir Putin. El motivo de la llamada ha sido para exigirle una tregua humanitaria urgente en la localidad de Oleshky, un enclave de la región de Jersón bajo control ruso que se encuentra en una situación límite.
Según confirmó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Santo Padre trasladó a Putin su profunda preocupación por las condiciones en las que vive la población civil en esta zona del frente, rodeada por el río Dniéper. La petición vaticana es clara: un alto el fuego temporal que permita de inmediato la entrada de alimentos y asistencia médica, además de garantizar una evacuación segura y voluntaria para los ciudadanos atrapados.
No es un movimiento aislado, sino el segundo contacto directo entre ambos líderes desde que el estadounidense Robert Francis Prevost fue elegido Papa en mayo del año pasado. Ya en su primera llamada a Moscú, en junio de 2025, León XIV ofreció oficialmente el Vaticano como sede neutral para sentar a negociar a Rusia y Ucrania, una línea diplomática que la Iglesia ha mantenido viva a través de enviados especiales. De hecho, el jefe de la diplomacia vaticana, Paul Richard Gallagher, estuvo en Moscú en agosto, y el cardenal Matteo Zuppi repitió viaje a la capital rusa a finales de septiembre para agilizar el intercambio de prisioneros.
La llamada llega pocos días después de que el propio Papa, antes de ingresar en el hospital para ser operado de un adenocarcinoma, lanzara un duro reproche internacional durante el Ángelus por el bloqueo del grano en el mar Negro, recordando que el desabastecimiento golpea a los países más pobres. «El pan de cada día de millones de personas no puede ser rehén de la guerra», advirtió entonces, marcando la que está siendo la prioridad absoluta de su pontificado.