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21 de julio de 2024

Los curas de Red de Redes cuentan sus anécdotas más divertidas

Los curas de Red de Redes cuentan sus anécdotas más divertidasPexels

Red de Redes

El bautizo de 'Leidydí' o el chiste de una viuda en pleno entierro: las anécdotas de tres curas virales

La vida de un sacerdote está llena de momentos emotivos, de ratos amargos y de días solemnes. Pero también de anécdotas surrealistas y divertidas, como las que narran tres sacerdotes influencers en el último episodio de Red de Redes

«En la vida hay cosas muy divertidas, y el Papa Francisco tiene razón cuando dice que a veces vamos por ahí con caras de pepinillos en vinagre o con permanente cara de funeral». Con esta frase del sacerdote Jesús Silva arranca el último capítulo de Red de Redes, el programa de catequesis para adultos de la Asociación Católica de Propagandistas. Y por ese motivo, los tres sacerdotes influencers que presentan este espacio (Silva, @elpadrejesus; Patxi Bronchalo, @patxibronchalo; y Antonio María Domenech, @sotana_rural) han querido dedicar este episodio a narrar anécdotas divertidas y curiosas, que expresen cómo es el día a día de un sacerdote.

Un reguero de situaciones que van, literalmente, desde el nacimiento hasta la muerte. Por ejemplo, la situación en la que se vio Bronchalo en cierta ocasión, cuando una mujer con algún kilo de más apareció en el despacho parroquial para apuntar un bautizo: «Como la vi un poco gordita, me alegré, porque pensé: 'Por fin viene alguien con tiempo, para que podamos bautizar al niño cuando nazca', porque la mayoría de las veces esperan mucho después de que ya ha nacido», narra.

Y al pensar que estaba embarazada, «todo alegre y entusiasta, le dije: ¡Enhorabuena! ¿Y qué día va a nacer?», a lo que la mujer, «con cara de perro», respondió: «Ya ha salido, padre». Un momento «tierra trágame», que tuvo final feliz: «Luego celebramos el bautizo y fue muy bonito. Pero la enseñanza de esto es que hay que ser muy prudente», cuenta Bronchalo.

El bautizo de 'Condedif'

También en torno a un bautizo gira una de las anécdotas que relata Jesús Silva: «Llegó una persona a bautizar a su hija, a la que había puesto por nombre 'Leidydí', por la princesa Diana de Gales, Lady Di. Yo le dije que ese no era un nombre cristiano, sino que era por una persona famosa, pero como ya la había registrado así, la bautizamos como 'Leidydí'. Eso sí, le dije que, al próximo hijo que tuviese, mirase en el santoral y eligiese el santo del día, aunque fuese para ponerlo de segundo nombre».

A los dos años, la mujer volvió a la parroquia: «Había tenido un niño y quería bautizarlo. Le pregunté por el nombre y me dijo: 'Se llama Condedif'. Y yo le respondí: ¿Pero no te dije que le pusieras un nombre cristiano, o que miraras el del santo del día? Y ella me dijo: Pero si es lo que he hecho», cuenta Silva. La solución al entuerto llegó al saber el día del nacimiento: «El niño había nacido el 2 de noviembre, y en el santoral ponía Condedif… porque el 2 de noviembre es la Conmemoración de Difuntos, y ella, al buscarlo, sólo vio la abreviatura». Y aunque Silva bromea diciendo que «Leidydí y Condedif como hermanos pegaban mucho», también la historia tiene un final feliz, porque lograron cambiar el nombre al bebé.

El comentario de la viuda y los cambios de letras

Y de la pila bautismal, al nicho de un cementerio. Entre otras anécdotas, Bronchalo destaca lo que le ocurrió cierto día en que estaba oficiando un entierro: «Yo estaba junto al nicho, muy solemne y serio bendiciendo la tumba, y en un momento, los albañiles empiezan a poner losas y cemento, y más cemento. Y en eso, la viuda dice: '¡Ponedle bien de cemento, ponedle bien, no sea que vaya a salir!'. Y toda la familia empezó a reír».

Los equívocos en las letras de canciones y lecturas de misa son también un clásico. Como en un pueblo al que atiende pastoralmente el padre Domenech, y cuyos feligreses han cambiado la letra del tradicional «Tú has venido a la orilla». Ahora, en lugar de hablar de los «ricos», hablan de «amigos», y en lugar de cantar «tan solo quieres», entonan un «tan solo tienes». De modo que la estrofa, en esta versión libre, queda de este modo: «Tú has venido a la orilla. No has buscado ni a sabios, ni a amigos. Tan solo tienes que yo te siga». «¡Como si le hicieses tú el favor al Señor!», cuenta Domenech.

Y Silva añade otras dos, que le han ocurrido recientemente durante la Liturgia de la Palabra: «Cuando la lectura decía 'Os rogamos que os abstengáis de comer carne de animales estrangulados', el lector dijo: 'Os rogamos que os abstengáis de comer carne de alemanes estrangulados'. Y se quedó tan ancho. Y hace poco, la lectora, en lugar de decir 'Esparce la escarcha como ceniza', dijo 'Esparce la escarcha como cecina', sin ningún problema». «Es que en la vida de un cura pasan cosas divertidísimas», concluye Silva.

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