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El padre Jesús silva es sacerdote en Madrid

La respuesta de un cura a los «católicos no practicantes»: «Es como decir a una chica 'te quiero', pero no quedo contigo»

El sacerdote Jesús Silva reflexiona en una entrevista con Quique de la Cierva sobre la fe y el amor, advirtiendo contra la incoherencia de vida y la reducción de la religión a un mero conjunto de creencias

Afirmar que se es «creyente pero no practicante» se ha convertido en una postura muy recurrente, pero para el sacerdote y divulgador madrileño Jesús Silva Castignani representa una profunda incongruencia de fondo. En una entrevista concedida a Quique de la Cierva, el presbítero aborda la vivencia espiritual a través de una elocuente comparación con las relaciones personales.

«El amor se practica»

«Decir 'soy creyente pero no practicante' es como decirle a una chica 'te quiero, pero no quedo contigo'. Es exactamente lo mismo», sostiene el sacerdote, que ejerce su ministerio en las parroquias madrileñas de San Isidoro, San Pedro Claver y Virgen del Castillo, además de estar a cargo de la capellanía del colegio Cristo Rey. El padre Silva compara esta actitud con una relación tibia y a distancia: «Es como decir: 'Me encantas físicamente y cómo eres, pero mejor hablamos solo por teléfono y de vez en cuando'».

Para el párroco, la fe cristiana exige vivencia cotidiana. «Si tú eres creyente, es porque te crees lo que la Iglesia está diciendo, lo que Cristo dice; entonces, al final lo tienes que practicar. El amor se practica», subraya. De acuerdo con su explicación, la fe y el amor constituyen un binomio inseparable de «actos de la voluntad, razonables pero no racionales». Por ello, concluye que «igual que el amor lo practicas y si no lo practicas se muere, con la fe pasa lo mismo: si dices tenerla pero no la practicas, al final se acaba muriendo o se convierte en un conjunto de creencias».

Evocando la enseñanza de Benedicto XVI, el sacerdote recuerda que la fe no se reduce a una vaga convicción, sino que consiste en «una relación personal de amor con Jesucristo». Para sostener este vínculo, señala la necesidad de acudir a los medios esenciales de la Iglesia: «¿Y cómo? Rezando, asistiendo a la Santa Misa, leyendo la Sagrada Escritura, formándote... no simplemente diciendo 'creo en Él'». Quienes se quedan únicamente en el 'creer a su manera' incurren en una incoherencia: «Son creyentes porque creen en sus cosas, pero no tienen esa relación».

Por último, el padre Silva señala que esta postura refleja un problema más amplio que afecta a la sociedad contemporánea: la incoherencia de vida. «Pienso una cosa, hago otra, o no me lo planteo; la incoherencia es uno de los graves problemas del mundo de hoy», sentencia.