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Un sacerdote pasa junto a la Basílica de Notre-Dame du Rosaire, Lourdes, días antes de la visita del papa León XIV a este lugarAFP

Viaje apostólico de León XIV a Francia

León XIV aterriza en la 'hija primogénita': la Francia secularizada aparca el ateísmo militante y busca reparar el vínculo con la Iglesia

Siete años después de que Macron propusiera reatar lazos institucionales, la extinción de la hostilidad laicista y el resurgir de una búsqueda de sentido en la juventud abren una etapa inédita para la fe en la República gala

Francia, conocida históricamente como la hija primogénita de la Iglesia católica, se prepara para recibir al Papa León XIV este viernes, 25 de septiembre, en un viaje que se extenderá hasta el lunes 28. En el marco de un desayuno informativo celebrado en Roma hace unos días, el analista Patrick Valdrini, autor, sacerdote y canonista francés, desgranó ante periodistas las coordenadas clave para comprender el momento histórico en el que se produce esta visita, marcado por una profunda transformación en la relación entre la Iglesia, el Estado y la sociedad francesa.

De la «cultura de la desconfianza» a la apertura pacificada

Durante décadas, la laicidad gala nacida del patrimonio republicano engendró una «cultura de la desconfianza» hacia el hecho religioso y, en particular, hacia el catolicismo. Sin embargo, el análisis presentado en Roma constata una clara 'apaciguación'. El hito que marcó este cambio institucional fue el histórico discurso del presidente Emmanuel Macron ante la Conferencia Episcopal Francesa en abril de 2018, donde propuso «reparar el vínculo entre el Estado y la Iglesia» y reconoció las tres grandes aportaciones del catolicismo a la nación: «el don de la libertad, el don del compromiso en la sociedad y el don de la sabiduría».

Asimismo, Vandrini señaló una importante mutación sociológica: «En Francia el ateísmo militante y violento casi ya no existe». Aunque la sociedad está hoy estadísticamente más secularizada que hace dos décadas, las barreras ideológicas se han debilitado. El reto actual ya no es la hostilidad anticlerical, sino «la indiferencia religiosa o el analfabetismo religioso». En este contexto, la figura de León XIV —percibido como un «hombre de paz» por sus primeros mensajes y sus reflexiones de vanguardia sobre la Inteligencia Artificial— encarna con precisión los dones de libertad, compromiso y sabiduría que la propia República ha vuelto a poner en valor.

Un ciclo de perdón: las heridas del terrorismo y el incendio de Notre-Dame

Para entender el clima actual de simpatía y credibilidad hacia la Iglesia, el encuentro en Roma subrayó varios puntos de inflexión vividos en el último decenio:

La respuesta al terrorismo islamista: Tras el cruento asesinato del padre Jacques Hamel en 2016 en Saint-Étienne-du-Rouvray, la llamada radical e inmediata de la Iglesia al perdón evitó el riesgo de una espiral de odio. Esta actitud impresionó profundamente a los medios y a las autoridades civiles. En palabras de los analistas: «A partir de ese evento no tuvimos más grandes atentados... Entramos en un ciclo de perdón y de vida».

El incendio de Notre-Dame (2019): Vivido por la nación como «nuestro 11 de septiembre» patrimonial, generó un movimiento transversal de toma de conciencia sobre el valor de las raíces cristianas y despertó una nueva solidaridad entre alcaldes, párrocos y ciudadanos para proteger el patrimonio sagrado en toda Francia.

El testimonio caritativo en la pandemia: Durante el confinamiento de la Covid-19, parroquias situadas en entornos de amplia mayoría musulmana —como la de Trappes— se volcaron en la atención a ancianos y vulnerables, generando un profundo respeto en la población no creyente.

Transparencia ante los abusos: La asunción del informe CIASE sobre los abusos (2021) y el compromiso público de los obispos franceses fueron reconocidos por la sociedad como un «signo de credibilidad» e investigación honesta, a pesar de las tensiones internas e inevitables frustraciones que persisten.

El «despertar» del catecumenado entre los jóvenes

Uno de los fenómenos más impactantes de la Francia contemporánea es el inédito aumento de las solicitudes de bautismo entre jóvenes adultos y adolescentes. Frente al descontento por la inestabilidad geopolítica y las crisis globales, una nueva generación busca puntos de referencia y preguntas sobre el sentido de la vida.

Los periodistas congregados en Roma destacaron que en la prensa gala se percibe hoy «menos ironía y menos desprecio» hacia la fe que a principios de siglo: «Veo una generación abierta a redescubrir la fe», afirmó uno de los analistas franceses presentes. Muchos jóvenes sin bagaje religioso previo, al entrar en contacto con la coherencia de vida de sus abuelos o impulsados por las preguntas que les plantean sus propios compañeros de otras confesiones, solicitan ser instruidos en la fe católica. Incluso se recordó que el propio León XIV se muestra especialmente curioso e interesado por este fenómeno eclesial galo.

Visita a la «Iglesia local» y proyección de la Doctrina Social

Finalmente, sobre la naturaleza del viaje papal, se aclaró la sutil pero firme distinción entre una visita de Estado protocolaria y una visita verdaderamente apostólica. Aunque existirá el protocolo estatal de rigor con el presidente Macron y representantes políticos, el viaje está estructurado para poner el acento en la comunión eclesial: «No es el secretario general de la ONU que viene a ver una institución... Es verdaderamente un obispo, el Obispo de Roma que viene a visitar una Iglesia local».

Un detalle significativo que subraya este propósito es que el Pontífice irá acompañado en el papamóvil por el arzobispo de París, el pastor propio de la diócesis que lo recibe. La imagen pone de manifiesto una de las dimensiones de la misión del Papa: fortalecer, ayudar y animar a las Iglesias locales. El Pontífice, como cabeza de la Iglesia universal, aparece así junto al obispo que tiene la responsabilidad pastoral de la Iglesia particular que visita.

A través de intervenciones estratégicas en sedes y actos de alto valor simbólico —como su paso por la UNESCO, su estancia en Lourdes o los encuentros en París y Metz— León XIV no solo hablará para la sociedad francesa, sino que expondrá ad extra los grandes ejes de la Doctrina Social de la Iglesia: la dignidad humana, la vulnerabilidad, la paz internacional y el uso ético de las nuevas tecnologías.